Estas dos últimas semanas han sido extraordinariamente tristes. Cuatro familias -muy cercanas a mí- enfrentan una nueva realidad por culpa del cáncer. Pienso en mis amigos y se me “arruga” el corazón. Intento separar mis sentimientos de mis pensamientos para poder escribir. Tengo fe. No pierdo la esperanza. Creo en los milagros. Hacer exámenes periódicos y estar alerta a cambios y síntomas es muy importante. Hay quienes no van al médico por temor, como si eso los protegiera de la enfermedad. Error. Es importante saber que en la mayoría de los casos, el cáncer detectado y tratado a tiempo SALVA VIDAS. Son miles los sobrevivientes. La medicina y los centros especializados en investigación y tratamiento invierten tiempo, dinero, y conocimiento para lograr avances y respuestas. Prevenir es la mejor arma contra el cáncer, una absurda enfermedad que ataca sin compasión. Las cuatro realidades que comparto hoy me duelen en el alma y me afectan emocionalmente al ver qué tan vulnerables somos todos… Cualquiera de ellas podría ser nuestra propia historia. Sus edades oscilan entre los 22 y los 64 años. Les doy nombres ficticios por respeto y para proteger su privacidad. Beatriz Betty aplazó la ida al médico porque se había quedado sin seguro de salud. Finalmente, el cansancio extremo y la falta de energía la obligaron a pagar una consulta. Diagnóstico: cáncer en el estómago. La operaron solo cuando reunió la cifra que logró negociar con el hospital, después de temer lo peor, porque el costo inicial era de $140,000. Ahora está en tratamiento y se recupera poco a poco. Cathy Joven universitaria, buena estudiante y dedicada deportista. Hace cuatro años sufría -permanentemente- de síntomas similares a los del ‘flu’. Fue diagnosticada con leucemia y tuvo que dejar las clases. Después de muchos tratamientos y un transplante lamentablemente tuvo una recaída que su cuerpo no soportó. La semana pasada a los 22 años descansó para siempre. Joaquín ‘Hace nada’ que celebramos sus 60 años. Atleta inigualable, siempre conciente de su peso, el colesterol, sus comidas. En un examen de rutina anual le detectaron cáncer de próstata. Esta semana tiene programada una cirugía para remover ese órgano. Confiando en que el cáncer no se ha extendido a otros, se anticipa que podrá volver a su vida normal muy pronto. Consuelo Una persona activa, sociable, y muy trabajadora. De vez en cuando se quejaba de un “dolorcito bobo pero nada grave”. La noticia del doctor fue contundente: cáncer nivel 4 en hígado y páncreas. No hay posibilidad de cirugía. Ante la devastadora realidad no hay lugar ni tiempo para derrumbarse. Ella, con su mejor actitud, buscó alternativas de inmediato y la semana pasada empezó un tratamiento de salud holística. La vida holística busca el perfecto balance entre el cuerpo, el alma y el espíritu. No es una cura. No hay falsas expectativas pero hay historias de éxito en casos similares. Saber eso, le devolvió a Consuelo una sonrisa. De inmediato dejó su trabajo para dedicarse a una nueva rutina de vida, alimentación, ejercicio, y tratamientos médicos y de limpieza. Todos sus planes –incluídas las vacaciones, su empresa, las obras de caridad- quedaron abruptamente en PAUSA. El cáncer es la segunda causa principal de mortalidad en los Estados Unidos. Justamente, está la Semana Nacional de Sensibilización sobre el Cáncer entre las Minorías, y la población latina es de alto riesgo. Por eso, a pesar del miedo y las excusas y la falta de tiempo, el dinero o el seguro médico, debemos fomentar la prevención y la detección temprana para SALVAR VIDAS. Sin temor. Dios quiera que muy pronto se descubra o invente una cura para ganarle la batalla -de una vez por todas- a este flagelo que nos rodea. Tengo fe porque pienso en tantos otros amigos como Emilio, Marcela, Peter, Eugenia o Sandy que han logrado curarse. Tengo esperanza porque… Consuelo, mucha fuerza y determinación. La playa te espera, tal y como lo tienes en mente. |
|








