Al salir del avión y bajar por una de las rampas del aeropuerto de Bogotá me encontré con un amigo periodista a quien hacía mucho tiempo no veía. Visiblemente emocionados nos saludamos felices de reencontrarnos. ¡Qué casualidad de la vida! Él venía de Brasil y yo llegaba de Estados Unidos. Los pasajeros de ambos vuelos se entrecruzaban camino a las ventanillas de inmigración en donde nos esperarían al menos 40 minutos de fila. Empezamos a charlar como siempre y por supuesto a ponernos al tanto de lo que la vida nos había deparado... La crónica empezó muy bien, pero no habían pasado cinco minutos cuando él encendió su Blackberry, un popular y útil aparato teléfonico que conecta a las personas a distancia pero tiende a desconectar a quienes están frente a frente. Siguió hablándome como si de verdad pusiera atención a mis palabras pero mirando hacia abajo mientras hundía, sin parar, teclas y teclas con sus dedos pulgares… Pero “cuéntame de tí Pili, qué rico verte…” (¿verme?). Yo empecé a hablarle sobre mis seminarios y a contarle el motivo de mi visita a Colombia cuando me dí cuenta de que estaba prácticamente perdiendo el tiempo. Él estaba metido en otra “conversación” tan lejos de allí que incluso me preguntó varias veces lo mismo… Hace poco más de un mes, en una carretera de Estados Unidos, un famoso cirujano se encontró de frente con la muerte mientras actualizaba en Twitter -a través de su teléfono- un comentario simple -por no decir otra cosa- sobre su perro. El gran problema y por lo que resultó un error mortal es porque él -el médico cirujano, claro- iba manejando. Nuestra mente sólo puede concentrarse en una acción a la vez. Aunque la tecnología nos “empuje” a pretender otra cosa, además de convertirse en un problema de comunicación insoportable al entablar relaciones interpersonales, nos demuestra una vez más que no logramos hacer bien ninguna de las dos. Accidentes, inconvenientes, pérdida de tiempo, mala educación, malos entendidos… Tenemos un cerebro. ¿No se han dado cuenta de que al manejar mientras hablamos por celular nunca podemos encontrar la dirección que buscamos y la velocidad instintivamente -menos mal- tiende a disminuir en 15 millas por hora? Hasta en el supermercado o de compras en el mall, nos vemos dando vueeeltas y vueltas “pretendiendo” escoger los artículos mientras charlamos, hasta que por fin nos damos cuenta de que o colgamos o no terminaremos nunca de comprar lo que necesitamos. Dicen que las mujeres podemos hacer varias cosas a la vez, una virtud de la que los hombres supuestamente carecen. Quizás en cierta medida como cocinar y cuidar los niños, o preparar la lonchera mientras se mira televisión. Pero ni por esa habilidad de ‘género’ podemos abusar. Cuando vamos al volante, no debemos maquillarnos, ni corregir a los niños en la silla de atrás, ni siquiera comer. Si vamos conduciendo, la prioridad es fijarnos en el timón, la vía y los otros carros evitando que un segundo de distracción nos quite la vida o la tranquilidad. El joven y exitoso cirujano murió en un accidente que él mismo habría podido prevenir de haber sido más prudente. En cuanto a mi amigo, pues perdimos la oportunidad de ‘ponernos al día’, porque él siguió enfrascado en sus mensajes mientras me dijo que me llamaría para almorzar. Después de un mes en Bogotá, ya regresé a Tampa y de veras, no me sorprende que esa llamada nunca llegara. Al menos, ahora somos también amigos por Facebook, en donde me escribió: “Pili, me alegró mucho verte. Almorcemos la próxima vez”. Durante este viaje de negocios, descubrí en un interesante estudio que una de las cosas que más molesta a los padres e hijos en sus hogares y a los subalternos con sus jefes es tratar de competir -cuando de atención se trata- con el iPod, el iPhone o el Blackberry. Algo, que aunque no es mortal bien nos pone a pensar… Ahora, me he propuesto hacer una sola cosa a la vez. Al manejar, por mi propia seguridad; y si estoy “en tierra firme”, por respeto al que está en frente, sea mi amigo de siempre o la persona que acabo de conocer… Seguro que ganamos más haciendo bien una sola cosa a la vez. Escríbeme tus comentarios a pilar@7dias.us |
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