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Publicado el 11-12-2010   enviar imprimir
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MARIA DEL PILAR  ORTIZ

Ricky Martin y sus papás

MARIA DEL PILAR ORTIZ
Asociación de Mujeres Hispanas

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Hoy escribo desde el corazón. Al ver tantas personas que tienen peleas internas doy gracias a Dios por lo afortunada que he sido en mi vida y por no haber tenido que enfrentar disyuntivas tan dolorosas y traumáticas en mi familia. Por esa misma razón creo que consideración es una palabra clave. Al ponernos en los zapatos del otro podemos entender mejor por lo que ellos pasan.
Hoy me inspira Ricky Martin después de oírlo en diferentes entrevistas. Mejor dicho me inspiran los padres de Ricky a quienes nunca he visto en ninguna entrevista. Escribo pensando en tantas personas que como él (por años) se sienten atrapadas en su propio cuerpo y en sus angustias. No se trata de lo que cada uno piense sobre el homosexualismo, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, sus derechos o actitudes, lo que quiero resaltar no es una polémica moral ni social. Es cuestión de amor.
Además de demostrar su carisma y su clase con respuestas inteligentes y sinceras, vi en el artista puertorriqueño mucha paz y tranquilidad. En especial, me conmovió cuando se refirió a sus padres y a la reacción que tuvieron frente a su tendencia sexual. El narró cómo su mamá lo intuía pero en lugar de juzgarlo lo apoyó. ¿Estás enamorado? Sí. ¿De un hombre? Sí. Y cuenta cómo ella, incondicionalmente, lo abrazo dándole todo su amor de madre. En cuanto a su padre, dijo que de inmediato le dio un beso en la mejilla y le expresó que lo quería tal y como era mientras le decía “pa’ delante, hijo”. La sonrisa de Ricky al recordar esos episodios lo dice todo.
Todo empieza en casa. Los miedos, incluso la persecución escolar, los suicidios, y las malas decisiones podrían ser en parte resultado de la falta de apoyo y de la incomprensión de los adultos que con su ejemplo son los modelos de sus hijos. Nos guste o no lo que oímos, con nuestra reacción podemos estar acogiendo a un hijo en el hogar, condenando sus acciones o echándolo a la calle a su propia suerte.
Tengo un ejemplo cercano de una amiga a quien quiero mucho. Buena madre, trabajadora y excelente ser humano siempre dispuesto a ayudar a todos. Apenas terminó segundo de primaria, pero con empeño, disciplina y entrega se certificó y tiene desde hace más de 25 años un negocio muy exitoso gracias
a su talento para maquillar, peinar y cortar cabello.
Desde adolescente su hija le confesó que le atraían las mujeres y ella en lugar de rechazarla, la escuchó, la entendió y buscó ayuda profesional. No para cambiarla sino para tomar las decisiones acertadas, rodearla de opciones valiosas y hacer lo correcto. La hija ya es una mujer hecha y derecha que tiene una relación estable con alguien del mismo sexo. Entre ellas, como madre e hija existe un fuerte vínculo de amor, solidaridad y unión. Una relación admirable y de respeto como debe ser.
Sin lugar a dudas, hablamos de una realidad que no es fácil de enfrentar ni para los hijos ni para los padres. Pero aún antes de decir o hacer cosas que los alejen y de las cuales se arrepientan, vemos -por estos ejemplos- que aceptar y entender con amor e inteligencia da mejores resultados.
El plan de Dios es perfecto y lo único que depende ciento por ciento de nosotros es nuestra reacción frente a la vida misma. ¿Para qué sufrir por lo que está fuera de nuestro alcance? Hay cosas que si bien no podemos cambiar, podemos aceptar con el corazón. Es mucho más inteligente.
Si quieres escribirme, mi correo
electrónico es: pilar@7dias.us


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