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Publicado el 03-10-2011   enviar imprimir
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MARIA DEL PILAR  ORTIZ

¿Sonreímos porque estamos felices o estamos felices porque sonreímos?

MARIA DEL PILAR ORTIZ
Asociación de Mujeres Hispanas

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“Tengo que agradecerte porque aprendí a sonreír y me cambió la vida. No me había dado cuenta de lo que veían los demás. Los estaba alejando sin saber… ¡Gracias, porque tu me enseñaste a sonreír” ¡WOW! Ya te podrás imaginar mi sonrisa de oreja a oreja al recibir esta llamada.
Mari, es una mujer que llegó a uno de mis seminarios “sintiéndose” muy segura de sí misma y “convencida” de que estaba comunicando un mensaje positivo. Entonces… ¿por qué no veía los resultados que esperaba?
En minutos descubrimos que la percepción de la gente era totalmente diferente y descubrimos mil cosas maravillosas. Maravillosas porque aunque estaban mal, se podían mejorar. Ella no sonreía fácilmente… por nervios o por dar una imagen profesional y seria no se permitía ser natural.
A pesar de hablar todas las semanas frente a su grupo ella no conectaba con la gente. Su mirada era dispersa, sus palabras no fluían como debe ser, sus gestos y movimientos se sentían incomódos. Como si estuviera a la defensiva o tuviera que convencer por la fuerza. Y nada resultaba. La lista del diagnóstico es larga pero recuperar su sonrisa fue una de las misiones más importantes.
¿Por qué le costaba tanto sonreír si en una situación más relajada sí podía? Cuando tenía que hablar con un cliente, un colega o un empleado parecía regañando. Su voz era suave pero algo no invitaba a comprarle, ni a formar parte de su equipo.
Se ha comprobado que las personas seguras y confiadas sonríen más fácilmente en situaciones incomódas (como hablar en público, hacer una venta, solucionar un problema a un cliente, pagar la compra, pedir un favor) mientras que las personas inseguras tienden a hacerlo mucho menos… y eso que una sonrisa abre puertas, acerca a la gente y te hace más saludable.
Al estudiar la relación entre felicidad y sonrisa y entre tristeza y mala cara hay resultados interesantes. “Es que yo no puedo sonreír, Pilar. No me sale”, me dicen… Excusas.
Experimento:
Veamos qué pasa con este experimento. Vamos a comprobar si es posible sentirnos mejor, ganar confianza, aprender algo nuevo, rescatar la sonrisa, tener más clientes, ganar más dinero... ¿Sonreímos porque estamos felices o estamos felices porque sonreímos? Según una de las investigaciones las emociones y las expresiones faciales, en particular, sí pueden regular nuestro comportamiento…
A ver veamos: Intenta sonreír. ¿Te sientes feliz? Ahora,
frunce el ceño. ¿Te sientes un poco mal y bajo de nota? Sin duda. Volvamos a intentarlo. Sonríe. ¿Te sientes mejor? Frunce el ceño. El ánimo cambia. Si estás leyendo esta columna en un lugar público tus caras generarán la misma reacción en la gente.
Observa. Si le sonríes a alguien no sólo cambias tu estado de ánimo sino que cambias el de esa persona. También si frunces el ceño. ¿Divertido, cierto? Durante esta semana sé conciente de sonreír. De una manera natural pero conciente le sonríes al empleado, saludas a alguien desconocido y sonríes, pagas tu compra, miras a los ojos y sonríes.
Desde siempre hemos oído hablar del poder de una sonrisa pero no lo usamos. Al observar a las personas (uno de mis pasatiempos favoritos) cuando por ejemplo están atendiendo a otro (cajeros, salas de espera, oficinas) o cuando están haciendo presentaciones de proyectos o de ideas, o simplemente en los llamados networkings, veo más ceños fruncidos que caras amables y sonrisas. Tampoco veo sonrisas al cruzarnos con alguien desconocido o al entrar a un lugar con mucha gente extraña. Y tu energía baja, tu estado de ánimo se afecta, y eso se refleja.
¿Si una sonrisa no vale nada por qué cuesta tanto? Se ven caras de tensión y se perciben ojos que bajan para mirar un teléfono… Una sonrisa vale todo y no debería costar nada. Practica con extraños, empleados o clientes. Esa sonrisa que tus familiares y amigos conocen puede cambiar los resultados de tu día de trabajo.
A mi clienta le cambió la vida descubrir su propia sonrisa y yo, sonrío cada vez que recuerdo esa llamada. Sonreír genera confianza, en tí y en los demás. Todos podemos hacerlo pero pocos sabemos aprovecharlo.
Te invito a inscribirte en www.PilarOrtiz.com para que recibas gratuitamente consejos prácticos para una comunicación efectiva. Sonríe esta semana…en el supermercado, en el estacionamiento, en el café, en la oficina, en la reunión. Házlo y si quieres compartir tu experiencia me la cuentas en: pilar@7dias.us

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