Cuando la vida vaya bien disfrútala aún más. De allí es que sale la fuerza para poder disfrutarla cuando una curva forzada nos sorprenda con un bajonazo en el camino. Vi la historia de esta pareja y por muchas razones quise compartirla. Ellos vivían el momento más feliz de su vida y ahora, enfrentan un reto que podría derrumbar a cualquiera. Nathan y Elisa Bond se casaron en el 2005, compraron su nueva casa y desde hace 18 meses son los orgullosos papás de una niña. Jóvenes, exitosos y saludables. Una familia llena de planes y sueños que de repente recibe un par de noticias dramáticas y devastadoras con solo nueve días de diferencia. Cada uno de ellos padece un tipo diferente de cáncer en niveles graves de desarrollo y, en ambos casos −según la ciencia− prácticamente incurables. De inmediato el mundo maravilloso que los rodeaba se derrumbó, pero no por largo rato. Contrario a lo que se podría pensar no se quedaron preguntándose el ¿por qué nosotros?, ¿por qué los dos?, ¿por qué ahora que tenemos a nuestra bebé? De algún lugar interior y espiritual, surgió una fuerza intensa y poderosa que en dosis extremas puede resultar el más maravilloso remedio para cualquier situación de la vida. El amor. El amor de pareja, de familia, de amigos y de cientos de extraños que de inmediato se comunicaron para ser parte del plan de ayuda en este momento de desafío. Iniciaron su tratamiento y viven el día a día. Están haciendo lo que esté a su alcance para salir adelante. Comparten su historia públicamente porque al hacerlo viven una especie de catarsis que les permite liberar tensiones y al mismo tiempo son inspiración para otros. En un primer momento, enfrentaron el temor de todo padre: no estar allí para ver crecer a su hija, educarla y guiarla a lo largo del camino, pero por decisión personal, ahora enfocan sus esfuerzos en lo positivo y en superar esta prueba. Piden que los visualicen llevando a su hija al colegio a los cinco años, celebrando los 10 o dándole la llaves del carro cuando cumpla 16. Es esa visión de triunfo y no de pesar la que los tranquiliza y llena de fuerza, por eso quieren que otros vean este ejemplo como una lección de esperanza y nunca convirtiéndolos en víctimas de las circunstancias. El amor sí que es poderoso. ¿Cuántas veces nos hacemos más fuertes gracias a la solidaridad de otros? ¿Cuántas veces regalamos poder sólo por ayudar a un desconocido? Al unirnos en los momentos de necesidad nos invaden fuerzas increíbles que ni siquiera sabíamos que existían. Esta pareja está asombrada de ver como algo tan dramático les ha traído tantas bendiciones y respaldo. Están físicamente cansados pero tienen fuerzas, los tratamientos médicos son extenuantes pero hay muchas ganas, les tocó dejar el trabajo pero surgió ayuda… Su vida dió un vuelco tremendo pero hay esperanza. Por ningún motivo pierden tiempo preguntándose por qué…. Su filosofía de vida es clara, “si gastamos tiempo en eso nos perderíamos los momentos preciosos que podemos seguir disfrutando con nuestra familia”. La lección es que no se debe empezar derrotado. Que el amor es una fuerza poderosa. Nathan y Elisa, apenas fueron diagnosticados en febrero y saben que tienen un largo camino por recorrer, pero asumieron la actitud correcta y cuentan con una fuerza interior (y alrededor) que los impulsará para salir adelante. Imposible en estos momentos no pensar en mi amiga (a quien llamé Consuelo) de quien les compartí su historia hace un año cuando un médico prácticamente la sentenció a tres meses de vida. Ella no se quedó esperando la muerte… Buscó opciones tradicionales y alternativas, completó diferentes tratamientos y se rodeó de amor y energía positiva… Esta semana ella (y todos los que la queremos) celebra un año de logros sintiéndose feliz, muchísimo mejor de salud y con resultados milagrosos en todos sus exámenes médicos. Nuestra mente y la actitud frente a los retos diarios, sean de salud, de dinero, de relaciones interpersonales, de problemas… marcarán la diferencia entre la derrota y el triunfo en ese camino llamado vida. Si quiere escribirme, mi correo electrónico es: pilar@7dias.us |
|








