Quantcast 7dias.us7dias.us
Mayo 22, 2012,
Consejos para el Consumidor
HDN TV
BUEN VIVIR
REVISTA LA GUIA
inicio
yahoo
rss
Columna

Publicado el 04-21-2011   enviar imprimir
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
Tamaño del texto Menos Texto Mas texto
MARIA DEL PILAR  ORTIZ

Les están robando la inocencia

MARIA DEL PILAR ORTIZ
Asociación de Mujeres Hispanas

<< Anterior | Siguiente >>

Y estaban felices porque celebrarían la Primera Comunión de la niña mayor. El maravilloso día llegó. La ceremonia fue muy linda y especial. Veinte niñas con sus vestidos blancos, la mayoría muy sencillos y acordes con la ocasión. Flores, coronas, velas, música suave… Tenían 8… quizás 9 años, pero algunas parecían de 15 o incluso como pequeñas novias caminando hacia el altar… Insistimos en robarle a los niños su infancia antes de tiempo.
Vi mucho maquillaje, brillo de labios, y hasta máscara, sombras y polvos, adornos y lentejuelas en este íntimo encuentro con Dios. ¿Son ciegos o sordos los adultos? ¿Nos da temor decir no y punto. ¿Sin razones adicionales? O la manipulación de la televisión, la Internet, la sociedad y los mismos hijos ha llegado a tal punto que es prácticamente imposible mantenernos al margen.
Una vez terminada la ceremonia que de por si ya causaba algo de asombro, los invitados se fueron a celebrar este momento espiritual y de reconciliación con una reunión entre amigos y familiares, niños y adultos. La música de Lady Gaga fue el tema central de esta fiesta con luces de discoteca y hasta DJ contratado para amenizar la parranda. ¿Pero si tienen 8 años y acaban de hacer la Primera Comunión por qué los empujamos a un mundo opuesto de estruendo y de color? Como dirían los abuelos… ¿Qué dejan para cuando grandes? Y la verdad me pregunto qué dejan los papás para cuando sus hijos sean grandes…
Aunque con algunos cambios circunstanciales la escena no varía mucho entre países. No es el desarrollo de un país industrializado lo que nos lleva a la excentricidad. No es el subdesarrollo de un país del tercer mundo que copia todo lo que llega del extranjero. Es eso y más. Es un cambio en la mente de los adultos por el mercadeo de productos y las necesidades falsamente creadas que nos hacen caer en la trampa. ¿El resultado? Niños que maduran −si es que maduran− antes de tiempo. Y después nos quejamos por otros comportamientos que aparecen, duelen o “sorprenden” prematuramente.
Este fin de semana vi las fotos de otra fiesta infantil. Esta vez era un “tea party” para niñas de 4 años. Lejano y anticuado el plan de tomar té en vajilla de plástico de esa que venía en colores pastel y con platicos y tacitas para el té imaginario (de
aire) con galletas de mentiras…de esas de plástico color horneado. Unos momentos que se usaban no solo para reír sino para ser creativos y para hacer ejercicios de estiramiento mental. Ahora no.
El té de este siglo es de verdad y al mejor estilo de la realeza. Todas vestidas de princesas −seguimos inculcándoles que la vida de princesas existe sólo para enviarlas directo a un psicólogo cuando frustradas descubran que no todo es color de rosa− con loza de verdad y té de sabores importado, galletas francesas y pasteles horneados. Muy femeninas y hermosas, tiernas y de foto, preciosas…sí pero un poco antes de tiempo, insisto.
Ir al Spa o al salón de belleza es uno de esos momentos para consentirnos. Es una oportunidad para sentirnos divinas. Compartimos con amigas, nos hacemos pedicure, masajes y manicure. Es un día lejos del trabajo y los maridos. Es una oportunidad para relajarnos y pensar, o para chismosear y hablar de lo que nos venga a la mente. Es una disculpa que siempre es bienvenida y la verdad ojalá la pudiéramos planear más a menudo. Programar una ida al Spa es un regalo de amigas… pero ¿a los 4 años?? ¡Por favor! ¿Qué dejamos para los 8? Ah, pues Lady Gaga y sus coreografías extravagantes…se me olvidaba. ¿O para los 12? ¿Quizás el uso de preservativos? ¡Qué horror!
El mundo ha cambiado es cierto. Los encajes, la tienda de golosinas frente al garaje de la casa y las piñatas que se rompían con palo de escoba quizás serían, obviamente, el hazmerreír del barrio. Está bien ajustarse a una nueva realidad con muñequitos, princesas y nuevos −aunque medio huecos− artistas… pero sin perder la razón y sin enceguecernos. Los adultos somos nosotros no ellos. Si ya de por sí el bombardeo de extravagancia y superficialidad nos invade ¿para qué agravarlo con nuestras propias e íntimas decisiones?
Si en mi Primera Comunión tuve una superfiesta de Lady Gaga más vale que para los 12 y los 15 no te sorprendas con lo que te voy a pedir, papi.
Nosotros somos quienes ponemos los límites. Ellos son niños aunque por una u otra razón nos empeñemos en robarles la inocencia aun sin darnos cuenta y porque los queremos más que al mundo entero.
Una reflexión para estos días.

Si quiere escribirme, mi correo
electrónico es: pilar@7dias.us

<< Anterior | Siguiente >>