Este 11 de noviembre es el día de los veteranos. Un día libre para algunos estudiantes, festivo para los bancos y el correo y una fecha de solemnes desfiles en muchas ciudades. El día en que los militares que han servido a la patria son reconocidos. Día para recordar a los heridos en combate. Un dia de playa o de paseo para quienes ni saben que se conmemora. El día de los veteranos es para reconocer a los militares que han servido a la patria y/o han sobrevivido en combate. Leía en el periódico del pasado domingo las historias de seis veteranos de seis guerras posteriores, y al tener una cara, una historia, una experiencia y un recuerdo con nombre propio, el día de los veteranos adquiere un sentido diferente y más profundo. Les preguntan ¿Cómo fue ese regreso a casa? Vartkess Tarbassian de 79 años, veterano de la Guerra de Corea contó que cuando él volvió sintió que su esfuerzo había sido en vano o por lo menos poco reconocido… “La de Corea no fue una guerra muy popular. Me dejaron en South Station en Boston y tomé el tren. Estaba en mi uniforme pero eso no significó nada para nadie. Los pasajeros miraban por la ventana o leían. Yo no existía. Nadie me dijo nada. ¿Qué pasa aquí?, me dije. Pensé que alguien diría “bienvenido”, pero eso nunca pasó. Me sentía deprimido. Lo que hacemos es por toda esta gente y ellos ni siquiera se despegan de su lectura para decir ‘hola’ ”. Bob Kesler volvía de la Segunda Guerra Mundial, sólo tenía 20 años. Recuerda que solo su padre y su hermano lo recibieron en Penn Station y al llegar a casa encontró un letrero que decía “Bienvenido a casa, Bob”. Otro de ellos, Tom Corey, de 66 años y quien quedó parapléjico al sobrevivir en la Guerra de Vietnam dice que como el llegó a un hospital militar no vió las protestas ni oyó los insultos de alto calibre que le decían a sus amigos. Ni las familias querían saludarnos. “Al ver las protestas por televisión me daba rabia porque todavía había mucha gente por regresar”. Hoy, la actitud hacia ellos es otra, por los medios de comunicación, las redes sociales y la creciente solidaridad casi creemos que siempre los recibimientos han sido tan calurosos. Personas saludando a los soldados y agradeciéndoles su dedicación, niños que se acercan con dibujos improvisados, personas que lucen lazos color amarillo o llenan de banderas su jardín. Para Tracy Garner de 52 años y veterano de La Tormenta del Desierto, regresar a los Estados Unidos, fue especial. “La primera noche llegamos a Boston y cuando aterrizamos unas mil personas nos recibían con los brazos abiertos y nos abrazaban. Eso significó muchísimo para nosotros. Yo sentí que la gente admiraba y respetaba lo que estabamos haciendo allá”. Para quienes han vivido la guerra en carne propia: “No hay nada bueno acerca de las guerras”. “La guerra es el infierno”. “Nunca dejarán de existir”. “Se debe pensar mejor antes de involucrarse en la próxima”. Para Sarah Letts-Smith de 49 años y quien sirvió en Afganistán y en Irak “es increíble que años después puedas ser amigo de alguien que consideraste tu peor enemigo”. “Ellos son también seres humanos que obedecen órdenes”, dice Tom Corey veterano de Vietnam, “todos fuimos enviados a combate por razones políticas, hicimos nuestro trabajo defendiendo a la patria pero cuando he regresado allá después, he encontrado siempre gente maravillosa que se preocupa por mí y mis heridas”. Yonas Hagos de 29 años y veterano herido en Irak dice “apreciamos la libertad en toda su dimensión cuando hemos servido en la guerra. Defendemos con orgullo a este país que tanto nos ha dado, pero si me preguntas… la guerra no es más que el infierno”. Sin importar cuál es la guerra, las historias de los sobrevivientes son similares. Y al volver, sentir el cariño de la gente, las personas que sonríen alrededor, el reconocimiento público, en la iglesia o en el teatro, el aplauso, el gracias por su valerosa labor, ¡es incalculable! Nunca demos por hecho lo que ellos hacen por otros en combate. ¡A todos los militares, en especial a nuestros hermanos hispanos, gracias por su entrega! Les agradecemos su valentía. Cualquier día y en cualquier lugar, aún años después de haber regresado de sus “propias guerras”, ese simple “Gracias” se convierte en la mejor medalla para quienes han arriesgado hasta su propia vida por defender nuestros derechos en un campo de batalla. Espero sus comentarios en: pilar@7dias.us |
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