Estoy como todas las semanas frente a mi “papel” en blanco (aunque con esto de la tecnología esa expresión ya perdió su valor…) pensando sobre el tema del cual quisiera escribir hoy. En algún momento iba a escribir indignada sobre el exentrenador de fútbol de Penn State, Jerry Sandusky, quien abusó de la confianza de superiores, colegas, estudiantes y padres de familia. Este hombre enfrenta cargos por presuntamente abusar sexualmente de 8 niños durante un periodo de 12 años. ¿Hasta dónde puede llegar la maldad humana para hacerle esto a un inocente que se cree afortunado de un trato aparentemente preferencial? ¿Qué tal el cinismo al dar declaraciones sobre la confianza y el buen ejemplo? ¿Y los que se hicieron los de la vista gorda? La reputación de una universidad en juego por la actuación irresponsable de quienes hasta ahora eran modelos de buena conducta… ¡Qué tristeza! Y así se cubran los murales (algunas obras de arte que habían sido hechas en honor a estos “héroes” en la Universidad) con mucha pintura, borrar las huellas de dolor e indignación no será así de fácil. Pero decidí que no quiero llenarme de sentimientos negativos al escribir sobre este episodio. No se puede ignorar pero prefiero dedicar este espacio a un ejemplo de vida y no a una vida desperdiciada por algo que no puedo calificar de otra cosa que de locura. Por eso quiero escribir sobre Gabby Giffords, la congresista de 40 años que a principios de este año recibió un disparo en el cerebro y milagrosamente sobrevivió. Han pasado 10 meses desde el ataque en el que murieron 6 personas y 13 más resultaron heridas en Tucson, Arizona. Entre otros, su esposo el astronauta Mark Kelly ha estado a su lado durante este difícil proceso hacia la recuperación. Un proceso largo, frustrante y milagroso. Según lo reportó Diane Sawyer en ABC, Mark sabía que tarde o temprano su esposa preguntaría por todos los detalles de lo que pasó y por eso el grabó en video todo ese proceso. Al ver apartes de ese día a día no queda más que admirar la perseverancia no sólo de la paciente sino del equipo médico y de terapia que con dedicación, horas de trabajo y mucha música (guitarra, piano, canciones…) han logrado activar el cerebro de Gabby y esas conexiones mínimas que le permitirán, entre otras funciones, volver a hablar. Le tocó aprender de nuevo la pronunciación de todas las palabras desde cuchara hasta silla… Todavía no forma frases completas y a veces no encuentra la combinación correcta de todas las sílabas en su mente. Poco a poco. Ya se comunica, sonríe y reacciona ante la conversación que ocurre a su alrededor. Su sentido del humor está ahí y sueña con ir a África en el verano. Es increíble verla con esa persistencia y diciendo que se siente fuerte para seguir adelante y superar este momento. Su madre también ha estado allí y entre todos han logrado este círculo de apoyo, vital en la recuperación. Muchos sueños quedaron en veremos. Su exitosa carrera en el Congreso, sus ganas de ser mamá (estaba en medio de un tratamiento de fertilización cuando ocurrió el ataque)… Pero muchas lecciones se han aprendido: aprovechar cada minuto con nuestros seres queridos (las hijas adolescentes de su esposo reconocen la valentía de Gabby y valoran más a las personas a su alrededor… Ellas ya vieron como todo puede cambiar en un segundo), perseverar como ese secreto para superar cualquier obstáculo, saber que el amor es la fuerza interna y el motor que mueve al mundo. Esa cronología en video, muestra que en la vida, aun cuando nos sintamos frustrados o cansados debemos esforzarnos un paso más, una palabra más, un minuto más para estar más cerca de nuestras metas. La meta de Gabby, la congresista, era trabajar en muchos proyectos de ley en temas cruciales para los estadounidenses, pero la vida le puso esta prueba y ahora ella está dispuesta a vencerla. El reto ahora es volver a hablar, caminar (ya está dando varios pasos) y recuperarse. De un momento a otro le cambiaron las circunstancias pero en su esencia ella sigue impactando e inspirando a miles de personas que ahora la vemos como un ejemplo de vida. Espero sus comentarios en: pilar@7dias.us |
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