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Publicado el 11-20-2008   enviar imprimir
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MARISABEL BLUMENTHAL

La importancia de “THANKSGIVING”

MARISABEL BLUMENTHAL
¿Disfrutó de “Hamlet” en español?

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¡Dar gracias es el mejor antídoto a la pobreza y a la falta de alegría!

Considerar nuestras bendiciones y ser agradecidos es el acto más importante en el diario vivir... comenzando por el aire que respiramos, por los alimentos y el hogar en que vivimos. Por la prosperidad en diferente medida en que nos encontramos y las oportunidades de educación o de trabajo que tenemos en este país. De la libertad de expresión, de culto y de religión de que gozamos al igual de la dicha de disfrutar de familiares y amigos.

Ha veces no tomamos en cuenta o damos por merecidas las sencillas bendiciones cotidianas y creemos que todo lo que tenemos es producto de nuestro propio esfuerzo y nos olvidamos que Dios es el que nos da el poder, la salud y el vigor para gozar de bienestar y conseguir el pan de cada día.

Esta nación en que tenemos el privilegio de vivir es la que celebra con más devoción este día de Acción de Gracias, establecido como una de las más grandes tradiciones desde que los primeros colonizadores “The Pilgrims” llegaron a Plymouth, Massachusetts en 1620, a través de un severo invierno, pero no por eso dejaron de dar gracias por la primera cosecha en 1621, lo que se ha considerado el primer “Thanksgiving” en Estados Unidos.

La increíble prosperidad de esta nación y su poder militar no son producto de la casualidad, son la consecuencia directa de la promesas de Dios a los colonizadores que dejaron su país de origen Inglaterra, en busca de una libertad para adorar a Dios y llegaron a este continente. La cual se describe y sigue vigente en el libro de Deuteronomio, capítulo 8, donde dice: “Cuidarás de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno, para que viváis, seáis multiplicados y entréis y poseáis la tierra prometida... la buena tierra de arroyos, de fuentes y de manantiales... tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y ganados, tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; y de cuyos montes sacarás minerales. Y comerás y te saciarás y bendecirás a Dios por la buena tierra que te ha dado.”

Sin embargo, esta nación se esta alejando cada día más del propósito de Dios y de su poder, salud y vitalidad. En consecuencia estamos
experimentando lo que a continuación amonesta la segunda parte del capítulo 8... “Cuídate de no olvidarte de Dios y cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos... no sea que comas y te sacies y edifiques buenas casas en que habites y tu ganado se aumente y la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tuvieres se incremente y se enorgullezca tu corazón y te olvides de tu Dios que te sacó de tierra de esclavitud y casa de servidumbre.”

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