A propósito de las elecciones en Irak, estamos experimentando lo que significa un proceso democrático, del cual tanto nos ha hablado el presidente Bush. En mi opinión, un presidente democrático, debe cumplir tres requisitos fundamentales: 1.- Servir a cabalidad al pueblo que lo ha elegido. 2.- Hacer en todo momento lo que más le conviene al país. 3.- Poner los intereses de la nación, antes que los intereses personales. Pero lamentablemente, son muy pocos los presidentes que realmente se han comportado de esta manera. Especialmente, en nuestros países Latinoamericanos. Lo que usualmente hemos visto son presidentes que están mucho más interesados en sus propias agendas, de poder, o lo más común, de un acelerado enriquecimiento. ¡Pues, solo tienen de cuatro a cinco años para lograrlo, dependiendo del país! Esta avaricia de los gobernantes, se describe claramente en el libro de Jeremías: Desde el más joven hasta el más viejo, cada uno sigue la avaricia, todos son engañadores. Y tratan a los pueblos con liviandad, proclamando: ¡Paz, paz, pero no hay paz! A este respecto, lo que me consuela con el actual presidente de los Estados Unidos, es que la familia Bush es suficientemente adinerada, para poder servir más desinteresadamente a la nación, por lo tanto, pueden poner en práctica estos tres principios, que son indispensables para lograr y mantener un régimen democrático. Desdichadamente, no puedo decir lo mismo de mi país, Venezuela; con un presidente, “golpista”, elegido por un pueblo marginado, que ha rodeado a Caracas, desde la medida desafortunada de la “Reforma Agraria”, en los años cincuenta. Lo que produjo el éxodo de los campesinos a la capital, y luego sin saber qué hacer, se apropiaron de terrenos alrededor de colinas y carreteras para hacer viviendas improvisadas con láminas de zinc. Han pasado cinco décadas, y el resultado ha sido como lo vaticinó un gran amigo de mi padre, siendo ambos senadores del Congreso en Venezuela. El propuso al presidente y al congreso, la urgencia de asistir y educar a las familias marginadas. Aún siendo niña, todavía recuerdo sus palabras: Si el Congreso no cambia la situación de los muchachos de los “ranchos”, estaremos creando delincuentes sin escrúpulos, que “tomarán” a Caracas. Esto sin duda, explica los resultados de las elecciones en Venezuela, la gran mayoría de los seguidores de Chávez, han sido el producto de dichas generaciones... |
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