Continuando con la columna de la semana pasada “De dónde provienen las respuestas” debo aclarar que estas respuestas no provienen de la mente sino del espíritu que está en nosotros y que muchas veces se confunde con el alma, que es la parte del ser humano que contiene la mente, las emociones y la voluntad, lo que nos diferencia de todo lo creado que podemos conocer con nuestra limitada capacidad cerebral y mental. Pero existe otro cuerpo o dimensión en el ser humano que es el espíritu, que no se percibe con los sentidos, el cual muchas veces se ignora o se confunde con el alma. Sin embargo, este cuerpo espiritual es donde se opera lo más importante porque va más allá de las limitaciones físicas o mentales… es donde residen las verdaderas respuestas. Una peculiaridad del ser humano es que muchos quieren obtener lo que desean por “arte de magia” a través del “poder de la mente” de manera sobrenatural... pero lamentablemente es imposible lograrlo a través de la mente natural... por lo tanto, la mayoría de las personas buscan sin cesar en una calle ciega, queriendo tener "milagros" de la superstición y la sugestión mental... pero los verdaderos milagros se obtienen a través del espíritu que llevamos dentro y cuando decidimos ponerlo en conexión con el espíritu de Dios y no con la mente finita del hombre. Como es mi costumbre, me gusta indagar lo práctico y verdadero, no me gusta escuchar o perder mi tiempo en cosas fantásticas o intelectuales. La fantasía es producto de una mente escapista y el puro intelecto es producto de la mente rígida que no es libre para explorar la inmensidad del espíritu. La libertad es la característica de las personas que han logrado conectar su voluntad finita con la inmensa voluntad de Dios, pero esa libertad solo se consigue a través de la "Fe", como les comenté hace un par de semanas, es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, por lo tanto la única manera de obtener resultados sobrenaturales es practicándola. En otras palabras, la única manera de penetrar en el mundo que no vemos es dando pasos en fe para lograrlo. En el momento que necesitamos la mente para probarlo o confirmarlo deja de ser algo extraordinario para quedarnos en el mundo natural y ordinario. Las leyes establecidas solo pueden ser cambiadas o suspendidas solamente por la persona que las creó. En el caso de las leyes del gobierno, solo pueden ser revocadas por el Congreso; de la misma manera las leyes universales de la creación solo pueden ser removidas por el mismo Creador de todas las cosas. Si infringimos una ley del gobierno obtendremos una multa o penalidad, pero si mantenemos las leyes viviremos sin problemas. De una manera semejante nos pasa si traspasamos las leyes de Dios, sufriremos las consecuencias, pero si nos dedicamos a conocer sus leyes y simplemente las seguimos y caminamos en fe y confianza en sus promesas de salud y bienestar, viviremos en ellas. |
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