La amistad es tan importante como las relaciones familiares, se trata de querer y confiar en otra persona y quererle hacer el bien. Sin embargo, no se deben exceder los límites de lo justo y lo honesto o confundir la amistad con tomar ventaja o dejar aprovecharse de la otra persona. Una buena amistad por otra parte se caracteriza por el afecto personal, puro, desinteresado y recíproco que nace y se fortalece con el trato. Llegamos a disfrutar de la amistad cuando tenemos la madurez para aceptarnos a nosotros mismos y aceptar a otros tal y como son –sin desear cambiarlos, controlarlos o manipularlos de acuerdo a nuestro capricho, intereses o agenda personal. La verdadera amistad se consigue cuando finalmente confiamos y permitimos a la otra persona conocernos a cabalidad, sin engaños ni subterfugios, entonces estaremos dispuestos a entender a otros, teniendo un intercambio sincero de quienes somos. La amistad es uno de los valores más preciados que puede tener una persona. Por lo tanto, es algo que debemos cuidar y dejar crecer como lo hacemos con nuestros seres queridos. Sin embargo, no se trata, de depender de otra persona o de competir con ella, se trata de aceptar a los amigos tal y como son, con sus diferencias tanto de personalidad como de temperamento, sin exigencias, ni ataduras. Cada persona es única y no podemos esperar que todos nos imiten o sean como nosotros. Debemos simplemente disfrutar de las diferencias y aceptar que cada persona tiene su propio carácter, personalidad, gustos y costumbres de acuerdo a la nacionalidad y tradiciones de cada familia, muchas veces, contrarios a los nuestros, por eso nos consideramos individuos. La variedad del ser humano es realmente interesante. Personalmente disfruto mucho viajar y poder conocer las diferentes personas de cada país. En algunos países pueden ser muy introvertidos y disfrutar de una vida menos activa y por lo general son más tranquilos en el hablar y actuar. Otros pueden ser muy extrovertidos y disfrutar de una vida más activa e interactuar más a menudo con otras personas. Pero cualquiera que sea el carácter o la personalidad debemos aceptar que: “Cada persona es un mundo” y siempre seremos diferentes, así como nuestras huellas digitales nos distinguen, debemos aceptar las diferencias y disfrutar a los amigos tal y como son. |
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