Considero que el miedo a la muerte es el producto de la negación a la misma. En otras palabras, la muerte es lo único que sabemos con certeza nos va a ocurrir más tarde o más temprano. ¡Es la única garantía que tenemos en la vida! Sin embargo, desde que tenemos uso de razón, comenzamos a temerle. Esto me hace recordar, lo que todas las noches, le pedía a Dios en mi niñez: "Señor dame una buena muerte"... A esa edad, no sabía a ciencia cierta lo que quería decir esa oración aprendida en el colegio de monjas, donde estudiaba. Más tarde entendí, que no significaba lo que como niña yo creía: "Dios líbrame de morir en un accidente, de una manera violenta, o de una enfermedad"... Esto no era lo que las monjas querían decir en la oración... Ellas se referían a "ir al cielo". Entonces me interesé en saber de qué se trataba "ir al cielo", y por qué Dios nos había creado. Esta búsqueda me llevó a estudiar Psicología, Filosofía y conocer acerca de otras religiones y seudo- religiones que han existido. Luego incursioné en la Metafísica con la misma Connie Méndez, su fundadora en Venezuela, y por supuesto practiqué el Yoga, la Meditación Transcendental, estudie el "Aura", los poderes mentales desde "Silva" al poder de curación Psíquica... No menciono la "cartomancia", la "lectura de manos", o el "espiritismo", e incluso la "Astrología", porque estos son métodos usados para sugestionar a los demás, los cuales representan una rudimentaria manera de manipular a otras personas que se conforman con subsistir en esta vida, sustituyendo la realidad, por la ilusión de un "falso control", dependientes de predicciones o "adivinaciones del futuro", que solo Dios conoce. De esta manera, las personas "perecen por falta de un verdadero conocimiento" o por el "conocimiento errático" de estas prácticas, que no les permiten profundizar mucho en la vida y menos en la "muerte"... ¡Lo único seguro que tenemos en esta vida! Lo irónico es, que por más que tratemos de evitar el tema de la muerte, el temor no disminuirá, al contrario, estaremos tan preocupados inconscientemente de la muerte, que no podremos disfrutar vivir a plenitud. Finalmente, entendí que el "pedir una buena muerte", significaba ¡Aceptar a Cristo y morir juntamente con Él, para poder comenzar a vivir! Lo interesante es que si no queremos morir para vivir con Cristo en esta vida, tampoco nos va a gustar vivir "eternamente en el cielo". Sólo si entendemos el propósito de Dios, y entregamos completamente nuestra voluntad a Su perfecta voluntad, podremos gozar de vivir sin miedo en este mundo... Si logramos desprendernos del apego a lo terrenal, podremos eliminar completamente el "miedo a la muerte". |
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