Quantcast 7dias.us7dias.us
Mayo 22, 2012,
Consejos para el Consumidor
HDN TV
BUEN VIVIR
REVISTA LA GUIA
inicio
yahoo
rss
Columna

Publicado el 03-10-2005   enviar imprimir
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
Tamaño del texto Menos Texto Mas texto
MARISABEL BLUMENTHAL

¿Cómo se puede vivir a plenitud?

MARISABEL BLUMENTHAL
¿Disfrutó de “Hamlet” en español?

<< Anterior | Siguiente >>

Aunque la explicación de vivir una vida plena, en teoría puede parecer muy sencilla, conlleva un cambio profundo de actitud, lo que cuesta mucho trabajo desarraigar por ser contrario al legado aprendido y heredado.

En palabras más sencillas, un vivir a plenitud consiste en desprendernos de todo aquello que nos hace esclavos en esta vida. Como verán es mucho más fácil decirlo que hacerlo...

Primeramente, necesitamos estar conscientes de cada cosa que nos domina, tanto en el plano físico-mental, y psíquico-emocional. Por lo general, la conducta que prevalece en cada persona, ha sido heredada de los antepasados, lo que quiere decir que: “El pecado de los padres pasa a los hijos de tres a cuatro generaciones”. Esta herencia nos parece algo muy natural y no nos detenemos a pensar las consecuencias, lo que se convierte en un “circulo vicioso”, repitiendo patrones y conductas que nos someten a una vida sin plenitud.

La palabra “plenitud”, como su nombre lo indica, quiere decir abundancia, fuerza, vigor, e integridad –Lo que a su vez se refiere a una persona entera, sana, y llena de vida. Pero estamos tan cargados de “herencias” y costumbres aprendidas, contrarias a la plenitud, que se exteriorizan sutilmente en la personalidad, y el modo de pensar; como también se manifiestan en los padecimientos y enfermedades, físicas, mentales, y emocionales, que cada uno sufre, de acuerdo a su determinada herencia.

En respuesta, desarrollamos una manera de contrarrestar o evitar las cosas heredadas que nos trastornan, creando un “mecanismo de defensa” que consiste en vivir un doble estándar, lo que consume un alto grado de energía y además esclaviza a una vida “sin plenitud”.

Al vivir sin plenitud, actuamos sin libertad, controlados por los instintos heredados. La vida deja de ser “plena”, porque no estamos llenos de nosotros mismos, tal y como fuimos creados, porque desde que nacemos, ya estamos teñidos con los pecados de nuestros antepasados. Por fortuna, también heredamos lo bueno, lo que usualmente solamente usamos para vanagloriarnos, mezclándolo todo, sin conciencia plena de lo que nos pasa, y sin saber qué hacer.

La única alternativa a todo este bagaje, que sin querer tenemos, es ¡dejarlo ir! Para ello, necesitamos entender nuestra herencia a cabalidad, para poder deshacernos de todo lo malo, y depurar lo bueno. Entonces, necesitamos estar en conexión con el Espíritu de Dios. Él es el único que sabe dónde
comienza y termina la herencia, y nos puede restaurar a nuestra verdadera naturaleza. Dios dice claramente: “¡Los hijos no pagarán por los pecados de sus padres, si se arrepienten!”

<< Anterior | Siguiente >>