La productividad es directamente proporcional al desarrollo de los talentos con que cada individuo nace. Por consiguiente, cuando estos talentos se conocen y se ponen en práctica, aumentará en alto grado la productividad de cada uno. Cuando en cambio estos dones se ignoran, el desánimo y la frustración afectarán el comportamiento general de la persona. En otras palabras, es fácil operar o trabajar en lo que nos gusta y lo haremos sin demasiado esfuerzo; en cambio será muy difícil trabajar en algo para lo cual no tenemos mucha habilidad, ni tampoco tendremos el entusiasmo para llevar a cabo dicha labor. A estos talentos se les llama “motivacionales”, porque señalan desde muy temprana edad lo que nos “motiva” a cada uno, tanto a relacionarnos con las demás personas, como a determinar la manera personal de actuar y la correcta escogencia de profesión, trabajo o inclinación para realizar y prosperar en lo que hacemos. Lo interesante es que todos somos diferentes pero parecidos, porque la personalidad es el productos de una combinación de los mismos atributos, pero en diferente proporciones. En consecuencia, los dones motivacionales son la base de la productividad, tanto en lo personal como en lo laboral y familiar. En la medida que se conocen y se aplican estos dones en el diario vivir, se convertirán en el mejor instrumento para entendernos a nosotros mismos y tener una mayor capacidad para relacionarnos con las personas que nos rodean y por ende tendremos mayor éxito en los negocios. Mientras más los aplicamos, los ampliamos y nos dejamos guiar por ellos, podremos alcanzar nuestros sueños, los cuales han sido inspirados por esos mismos atributos internos. Si aplicamos estos talentos vocacionales a lo largo de nuestra vida, entonces se manifestará la creatividad que hemos albergado en nuestro interior, la que ha sido estimulada desde la infancia por esos “regalos” que son la clave del éxito en cualquier empresa o trabajo al que nos dediquemos. Cuando se opera en los propios talentos, entonces se pueden lograr las metas de una manera natural y tangible, pero lo más importante es que el esfuerzo en lograr nuestros objetivos será menos difícil y más placentero y productivo. Por varios años he estudiado y condensado diferentes estudios acerca de estos “dones motivacionales” con el fin de enseñar de una manera directa, práctica y sencilla a diferentes grupos de personas tanto a nivel personal, familiar, laboral o empresarial. Para mayor información de cómo participar o presentar en su empresa este formativo y práctico seminario, puede escribir a hopelife@comcast.net |
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