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Publicado el 03-16-2005   enviar imprimir
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MARISABEL BLUMENTHAL

¿Cómo Dios protege a los suyos?

MARISABEL BLUMENTHAL
¿Disfrutó de “Hamlet” en español?


Esta es una pregunta que muchas personas se han hecho, especialmente después de la gran tragedia del Tsunami. Esta vez deseo contestarla con un impresionante testimonio que sucedió en Indonesia, en el pueblo más destruido por la gigantesca ola.

En este pueblo de Meulaboh en Aceh, murió el 80 por ciento de sus habitantes, de los cuales una minoría es cristiana (aproximadamente unos 400). Estos cristianos querían celebrar la Navidad, pero no les era permitido porque el resto del pueblo era de creencias musulmanas.

Los dirigentes musulmanes les comunicaron a los cristianos que “si querían celebrar la Navidad, debían ir a las afueras, a una colina alta y alejada de los límites de la ciudad”.

Sucedió que en vista de la oposición, todos los cristianos decidieron dejar el pueblo, el 25 de diciembre, y se fueron a dicha colina durante el día y se quedaron durante la noche, celebrando hasta el día siguiente.

Como todos sabemos, el Tsunami sucedió el 26 de diciembre en la mañana, después de un fuerte terremoto, seguido por la tenebrosa ola, que destruyó la mayoría de las viviendas y los habitantes de dicho pueblo. Pero los cristianos que se fueron a la colina... se salvaron de este terrible e inesperado acto de la naturaleza, y milagrosamente fueron “Protegidos por Dios” de una muerte segura.

Lo interesante es que si los cristianos hubiesen insistido en el derecho de celebrar la Navidad en la ciudad, ellos también hubiesen muerto. La diferencia entre una persona a quien le pasa una calamidad a otra que se salva, es simplemente “oír a Dios” que nos habla a través de circunstancias cotidianas. Gracias a que estas personas humildemente aceptaron la arbitraria medida a sus creencias, y siguieron “sin chistar” la sugerencia de los musulmanes, se salvaron y ahora pueden regocijarse de tal bendición.

El resto del pueblo está cuestionando, cómo fue posible que tantos musulmanes murieran y ningún cristiano murió, y ahora piensan que el Dios de los cristianos los castigó por prohibirles celebrar la Navidad...

Esta es una prueba fehaciente de la inequívoca fidelidad de Dios a los que le aman y le honran, esta respuesta corrobora la pregunta que contesté pocas semanas después del Tsunami: “¿Dónde está Dios en las calamidades?” En aquel momento, no sabía de este acontecimiento, que nos muestra sin lugar a dudas la ¡¡¡Protección de Dios!!!