Me doy cuenta que mientras más “maduramos” más difícil resulta vivir en paz. Cuando éramos más jóvenes teníamos menos preocupaciones, pero irónicamente nos “ahogamos en un vaso de agua”. Tal vez la diferencia de “antes”, cuando no teníamos tantas responsabilidades y “ahora”, que estamos cargados de muchas tareas y compromisos... es escoger la “Paz de Dios” en todo y por sobre todas las cosas. Esta mañana por “casualidad” al abrir mis mensajes en la computadora, me topé con este pensamiento: Paz no es meramente una meta en la distancia, sino el medio por el cual llegaremos a nuestro destino. La paz no es el producto de tener dinero o comodidades suficientes, por el contrario el bienestar auténtico se basa en la paz interior... la carencia de paz, es lo que nos quita el sueño. El conflicto viene de la codicia por las cosas que otros tienen o la avaricia de querer más dinero solo para almacenarlo y no usarlo para gozar de la vida, sino por el “placer de sentirse rico”, cuando la verdadera riqueza proviene de nuestro interior y esta sólo comienza, cuando por fin podemos experimentar la paz de Dios. Los principios para tener una “rica” vida interior son prácticamente opuestos a los valores superficiales para obtener riquezas externas. El tener prosperidad y vivir en abundancia no significa tener mucho dinero, por el contrario tener “el favor de Dios” es lo único importante. Todo aquello que deseamos sin la paz de Dios, se convertirá tarde o temprano en nuestro problema, por eso el mandamiento: ...no desearás la mujer de tu prójimo (significa no mirar con lujuria, ni desear a cualquier otra que no sea la suya), ni codiciarás los bienes ajenos... en otras palabras quiero decir, que lo que arruina la “paz” es la envidia a los demás. Por lo tanto, uno de los grandes enemigos encubiertos de la paz es la “lujuria”, que según el diccionario se refiere al uso desordenado de los deleites carnales... eso no quiere decir que se refiera exclusivamente al “sexo”, sino a todo aquello que queremos con obstinación o adicción, pervirtiendo el uso conmensurado de todas las cosas y convirtiendo los regalos de nuestro Creador en objetos de un deseo obsesivo. La verdadera paz y reposo se consigue cuando finalmente rendimos el desear desmesurado por las cosas materiales, erradicando de nosotros la codicia, el egoísmo y la envidia, para dar lugar al agradecimiento por todas y cada una de las cosas que tenemos, desde nuestra salud y bienestar, hasta el tener agua en nuestro grifo... Personas en diferentes países carecen de este bien tan preciado y nosotros llegamos a pensar que tenemos el “derecho” a todos los favores de que gozamos… La paz, el amor, el gozo, la salud y el bienestar son privilegios... ¡En otras palabras, son la mayor riqueza que podemos obtener y solo provienen directamente de la infinita misericordia de Dios Padre! |
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