Parece que una columna ha conducido a la otra y últimamente he hablado de amor de una manera u otra. Esta vez quiero contarles de un mensaje que recibí hace poco, el cual se trata de un hombre describiendo a la mujer más bella y deseada del mundo, a pesar de que su cuerpo había sufrido las quemaduras de la quimioterapia, había perdido uno de sus bonitos senos, ya no tenía cabello y su cara estaba pálida. ¡Pero él la seguía viendo muy hermosa porque era la esposa que tanto amaba! Este mensaje me trajo de nuevo a la memoria un conmovedor funeral, de la esposa de un conocido hombre de negocios local, donde él expresó el más tierno amor por ella. Entonces, no pude evitar preguntarme ¿Por qué Dios puso fin a la relación de esta pareja, que como pocos, había logrado amarse de tal manera? Ese día no encontré la respuesta, pero al día siguiente al despertarme, pude ver con claridad, que el secreto de estos esposos fue una vida por igual compartida y sometida al amor de Dios. Entonces entendí, que solo estando llenos de ese infinito amor… podemos darlo y compartirlo con una pareja, a tal extremo, que logra sobrepasar los límites del amor humano, el cual es imperfecto, cómodo y egoísta. También comprendí que el ser humano está diseñado para amar de una manera muy especial: El hombre fue dotado por Dios con la capacidad de amar a una mujer del mismo modo que Él se entregó por amor a nosotros “hasta morir...” y las mujeres estamos diseñadas para anhelar ese amor incondicional y perfecto. El detalle está, que para ello se necesita que ambas personas estén totalmente rendidas a la voluntad de Dios, de la misma manera que Cristo vivió en este mundo. Ahora entiendo por qué existen tantos conflictos matrimoniales, pues todos queremos el “amor”, pero nadie quiere ir al principio y a su fuente... Dios creó a la mujer con la necesidad de ser amada y protegida por el hombre y el hombre con la necesidad de ser líder y protector de la mujer. Lo interesante es que el “amor” se pretende lograr sin estar conectados con esa única fuente verdadera... cuando se actúa sin el amor de Dios, los hombres solo desean dominar a la mujer en vez de amarlas y protegerlas. Además, para cumplir con el diseño de ser “líderes” se esfuerzan por alcanzar poder y prestigio. Entonces la mujer queriendo ganarse ese seudo amor, interpreta que mientras más poder y prestigio un hombre tenga más “amor y protección” le dará... lo cual está totalmente lejos de la verdad. Pero mientras se continué ignorando la naturaleza del amor de Dios en nosotros, seguiremos teniendo seudos matrimonios por conveniencia, compañía, sexo o costumbre... pero de esa manera jamás podremos experimentar el verdadero amor para el cual estamos programados y equipados por Dios y nos conformaremos con vivir una simple vida animal. ¡Pero yo no me conformo con ello! |
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