Típicamente la respuesta sería el éxito, basado en “el prestigio”, “el poder”, “la posición” o “la prosperidad económica”, la cual muchos creen que les resolvería todos sus problemas. Sin embargo, personas que han alcanzado todas esas cosas, como John D. Rockefeller, dijo: “He hecho muchos millones, pero eso no me ha brindado la felicidad”. Así mismo Henry Ford en una ocasión comentó: “Era más feliz cuando hacía el trabajo de un mecánico”. De la misma manera William Henry Vanderbilt habló de sus millones, diciendo: “La atención que se le presta a las grandes sumas de dinero es tanta que puede matar a cualquiera –No hay ningún placer en ello”. Como verán el “dinero” que tantos anhelan para lograr algo en la vida, no es precisamente el vehículo más seguro... eso lo vemos últimamente muy de cerca, con la situación económica, la cual es crucial en todas partes del mundo, incluyendo la potencia mundial donde vivimos, los Estados Unidos. La buena vida se basa en lograr satisfacción familiar y logros personales o profesionales, pero mayormente en el “propósito” que le damos a nuestra vida, el cual debe impactar de manera significativa el mundo que nos rodea. Para ello debemos enfocarnos en las bases, es decir, en los principios universales que rigen todo el mundo y sus habitantes... ¡Nuestra vida y todo lo creado está comandado por leyes inalterables. Si no tomamos tiempo para aprenderlas, profundizarlas y aplicarlas a nuestra vida diaria no podremos obtener el anhelado éxito! Para llevar estos principios a la práctica se necesita ser deliberadamente pro-activo tomando control de los pensamientos, actitudes y acciones, y evitando ser “víctima”, aunque las circunstancias en el pasado nos hagan pensar de esa manera. Cada uno en especial está diseñado para un propósito específico, pero nos corresponde a nosotros averiguarlo... primeramente, reconociendo las áreas que debemos modificar y estudiando cómo ser mejores cada día. Luego enumerando todos los atributos o talentos con los cuales hemos sido diseñados para tal propósito, aprendiendo a ser profesionales en lo que hacemos. Creo firmemente, que cada cual se traza su propio destino y cada uno en particular debe conocer exactamente las metas que se siente capaz de lograr. En resumen, debemos seleccionar nuestro modo de vida y su equilibrio: 1.Balancear las prioridades, tanto personales como laborales. 2.Definir las metas y el resultado final que queremos alcanzar. 3.Equilibrar las relaciones interpersonales, tanto en el hogar, como en la vida social en que nos desenvolvemos. |
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