Después de cuatro votaciones y 26 horas de espera, finalmente ha sido elegido el sucesor del papa Juan Pablo II, el cual ha sido coronado como Vicario de Cristo este domingo 24 abril. Ha sido muy interesante presenciar el proceso del Concilio Vaticano al elegir un nuevo Papa de origen alemán, Joseph Ratzinger, el cual ha escogido el nombre de Benedicto XVI. Sin lugar a dudas, podemos decir que el nuevo Papa seguirá los pasos de Juan Pablo II. El cardenal Ratzinger ha sido por muchos años el “brazo derecho” de su santidad y se considera más dogmático y conservador que su antecesor. El nuevo Pontífice considera que el mundo actual está sumido en el paganismo, y es el deber de la iglesia contrarrestar a los “ídolos” de incredulidad que ha erigido esta sociedad. Casualmente, después de la coronación del papa Benedicto XVI, pasaron en la televisión una película llamada “Las Sandalias del Pescador”, donde Anthony Queen hace el papel estelar del Papa. Es una producción muy interesante del proceso del Concilio Vaticano para elegir un nuevo Papa, mostrando las situaciones internas, y las vicisitudes entre los cardenales y el candidato a ser Papa. La actuación de Anthony Queen fue una representación del carácter de Juan Pablo II, deseoso de conocer los problemas del mundo y de su gente. A su vez, tenía la necesidad de inmiscuirse personalmente en los problemas de otros países. En la película, se reunió con el Líder Comunista Chino para buscar una solución al problema de la escasez de alimentos en China. Entonces, en su discurso de Coronación dijo enfáticamente que usaría las riquezas de la Iglesia para quitar el hambre en el mundo, exhortando a los países, y a las personas de más recursos, para que ayudaran a los menos afortunados. Creo que esta película, personificó muy de cerca la misericordia y el proceder verdaderamente Cristiano de Juan Pablo II. No sé si se puede esperar lo mismo de la severidad del nuevo papa Benedicto XVI. De acuerdo a los comentarios, se dice que es una persona inflexible en cuanto a los dogmas de la fe. Aunque tiene un parecido físico con su antecesor, me parece que no tiene la benevolente mirada, llena de compasión de su Santidad Juan Pablo II. Sin embargo, considero que en esta época de tanto liberalismo, y donde la mayoría “no cree en nada”, se necesite una mano “fuerte” para limpiar la “suciedad que hay en la iglesia”, como han sido las palabra de Benedicto XVI. |
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