En una conferencia de escritores, a la cual asistí el pasado fin de semana, uno de los expositores y autor de varios libros dijo algo muy diferente acerca del poder, que en verdad tiene mucho sentido: “El poder solo se logra a través del amor”. Creo que hasta ahora había relacionado el poder con “control” debido a que esa era para mí la noción popular, de que las personas fuertes y controladoras eran las que el mundo respetaba. Por supuesto, no me gustaba nada toparme con tales personas, pero tampoco podía evadirlas... mi hermana mayor era una de ellas y no era fácil librarse de su “poder”, pues tenía supremacía en mi casa y mis padres le permitían tener toda autoridad sobre mi cuando me llevaba al colegio o cualquier otra actividad donde debía estar bajo su “cuidado”. Por lo tanto, aprendí desde muy temprano dos cosas, una que no me gustaba ser así y la otra que no me dejaría controlar por mi hermana o personas similares... pero a decir verdad este tipo de personas me han intimidado en muchas ocasiones, aunque siempre trato de no entablar relaciones cercanas con ellas y si tengo que hacerlo, por lo general, no me gusta ceder fácilmente a tal dominio. A pesar de que he hablado con frecuencia del “amor”, no lo había considerado como el secreto del poder. Ahora entiendo, que en la medida que se experimenta un amor incondicional, no se tiene necesidad de ejercer control sobre nadie, porque podemos vivir en libertad para amar y ser amados. Como también entiendo, por qué tanta gente soltera vive superficialmente, sin querer mucha intimidad o compromiso, no acercándose mucho a nadie, pero tratando de controlar sus entornos... En cambio las parejas casadas, que realmente comparten esa clase de amor verdadero, tienen totalmente otro sentir, porque transmiten una apertura de entrega, seguridad y calidez muy placenteras. Se trata de un poder sutil, delicado y apacible que muchos desconocen o por alguna mala experiencia no lo pueden entender. Creo que en el caso de mi hermana, fue que ella y mi hermano estuvieron solos como hijos únicos por unos doce años y de repente vine yo a ocupar la atención de mis padres y mis abuelos... por supuesto en vez de sentir amor por mi, sintió un profundo desplazamiento, lo que sin estar muy consciente, provocó competencia, queriéndome controlar en vez de amar... A diferencia de mi hermano que por ser el único varón, nunca fue desplazado y siempre me trato súper bien, claro era el favorito de toda la familia. Por fin entiendo a cabalidad por qué algunas personas ejercen tal control o poder ficticio, el cual cubren con mucho orgullo, desplegando en todo lo que hacen un gran “ego”, o dándose importancia, disminuyendo el valor de los demás... ¡Simplemente porque decidieron escoger el camino del control y no el del amor! |
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