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Publicado el 04-30-2010   enviar imprimir
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MARISABEL BLUMENTHAL

¿Cuándo podemos decir que somos amigos?

MARISABEL BLUMENTHAL
¿Disfrutó de “Hamlet” en español?

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En agosto del 2006 escribí ¿A qué llamamos amistad? y leyendo lo que había escrito, me doy cuenta que todo lo que dije sigue vigente, especialmente cuando digo que una verdadera amistad se consigue cuando permitimos a la otra persona conocernos a cabalidad, sin disimulos, ni subterfugios y debo agregar, aceptando a la otra persona tal y como es.
Por consiguiente para poder mantener una real amistad debe existir el intercambio sincero de quienes somos, debemos tener la madurez de aceptar no solamente a la otra persona, sino primero tenemos que aceptarnos a nosotros mismos, sin querer aparentar lo que no somos, ni querer que los demás se adapten a nuestra manera de ser. El secreto es disfrutar la diferencia de cada uno, sin desear cambiar, controlar o manipular a la otra persona.
Me doy cuenta que en aquel entonces, mi planteamiento era un poco más teórico que práctico, puesto que en la realidad, son muy pocas las personas que se atreven a ser verdaderamente transparentes y completamente sinceros los unos con los otros, por lo tanto, lo que muchos llaman “amistad” es un simple intercambio de intereses superficiales, lo que se llamaría “soledad a dúo”.
La buena amistad de la que hablo, solo se consigue cuando dos personas pueden confiar una en la otra plenamente, formando un verdadero vínculo de amor, respeto y confianza. Como dije en mi artículo del 2006, la amistad se caracteriza por el afecto sincero, puro, desinteresado y recíproco.
Haciendo este análisis, llegué a la conclusión que la mayoría de las personas que se dicen amigas... solo llegan al nivel de “conocidos” y nada más, puede ser que compartan lo que les gusta ocasionalmente y hasta se vean con frecuencia y hablen de las cosas que han hecho durante la semana, pero se mantienen al margen en cuanto a compartir sus inquietudes, motivaciones o vida interior.
La real amistad se trata de poder confiar íntimamente en otra persona que no es un familiar... pero solamente se puede alcanzar cuando le permitimos a alguien más conocernos interiormente. Por eso la amistad es uno de los valores más preciados que se puede obtener y nada se puede comparar al intercambio transparente y sincero de dos personas.
Tengo la dicha de tener varias personas con las cuales puedo disfrutar de este grado de amistad y a las que deseo agradecerles con mucho cariño el haber sido
mis amigos por tantos años y en los momentos en que más los necesitaba.
También, debo mencionar el ejemplo que he visto en Luis Eduardo y Martha Barón, quienes me invitaron a la Gala Latina y de nuevo pude constatar lo consecuentes que son con todas sus amistades... ¡Lo cual les admiro mucho!

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