Hace pocos días pude experimentar lo difícil que es para nuestra mente pragmática, creer en milagros. Es increíble, cómo somos tan propensos a dudar de las cosas buenas... ¡Sin embargo, no vacilamos en resignarnos a soportar el sufrimiento! Siempre me pregunto: ¿A qué se debe este fenómeno? En mi razonamiento, me he dado cuenta que la mayoría de las personas se resignan, porque piensan que es la "voluntad de Dios", por lo tanto no se sienten con derecho a pedir por un milagro... Como les dije al comienzo, un par de días atrás, tuve que enfrentarme con el dilema de "creer" o "resignarme" al sufrimiento... Todo comenzó cuando me desperté, una mañana con un leve dolor en mi abdomen, pero no le di importancia. En la tarde salimos a comer, y al regresar a casa, me recosté en la cama a ver una película con mi esposo, quedándome dormida. Al cabo de una hora, me desperté de repente, con el dolor en el abdomen... Esta vez era sumamente agudo, me sentía morir, me puse tan pálida, que mi esposo, enseguida me llevó al hospital. El dolor aumentaba, era realmente desesperante. Entonces tuve que tomar la decisión de "creer" - no me gusta resignarme. Por consiguiente, comencé a rogarle a Dios por una curación milagrosa... Me di cuenta que tenía sólo dos alternativas, o "creía en un milagro"... y tenía fe que Dios me podía curar, quitándome ese dolor tan insoportable, o tendría que enfrentarme a una intervención quirúrgica, además de una convalecencia después de operada. Por fortuna, escogí "creer", le rogué a Dios que me perdonara por todas las cosas que no le agradaran de mí, y que por favor me aliviara antes de llegar al hospital, para que no tuvieran que hacerme ninguna operación. Por experiencia, ya sabía que Él lo podía hacer. Lo había hecho antes, cuando tuve un accidente muy serio de automóvil, el cual mencioné en este periódico, el año pasado. De nuevo Dios, no se hizo esperar, al llegar al hospital el dolor como por "arte de magia" cesó... demostrándome de nuevo, que Él es el único mago por excelencia. ¡Era imposible que un dolor tan serio, se quitara tan rápido, sin calmantes y en tan corto tiempo -el recorrido al hospital sólo nos tomó unos minutos! Por supuesto, el hospital no me dejó ir, antes de hacerme "Rayos X", un "Catscan", y exámenes de laboratorio. Al terminar me dijeron, tal y como lo había pedido, "ya todo pasó, fue una piedra renal" y dándome un "colador" de papel me dijo la enfermera, "ahora puede ir al baño a recogerla"... ¡Efectivamente, allí estaba la piedra! ¡INCREÍBLE! El Señor realmente me había sanado en tiempo récord! No conocía a nadie que le hubiese pasado, tan rápido, un "cólico nefrítico"... Sé que muchos dirán: "Eso fue casualidad" o "buena suerte", ¿Pero, quién es el autor de la buena suerte? |
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