Esta semana tuve la oportunidad de hablar con una persona de América Central que vino a trabajar a la Florida, como tantas otras personas latino-americanas. En su conversación comparaba a los diferentes gobiernos tanto de nuestros países como el de Estados Unidos. Entre otras cosas, ponderaba mucho la corrupción entre ambos continentes. Finalmente le dije: la calidad de un gobierno es directamente proporcional a la integridad, justicia y moralidad de sus habitantes. ¡El gobierno se establece de acuerdo a la conciencia de cada ciudadano! En otras palabras, las cuales digo muy a menudo, "Cada pueblo obtiene el gobierno que se merece". Por lo tanto, le contesté a este señor, que si cada uno de nosotros se comportara de una manera correcta en todos nuestros asuntos, tanto familiares como de negocio, y guardara la moral y las buenas costumbres en todo momento, entonces la sociedad sería una sociedad ideal y por supuesto tendríamos un gobierno similar. Para ilustrar este fenómeno, quisiera parafrasear la explicación de uno de los filósofos más conocidos. Me refiero a Platón el cual decía: "Cuando impera la justicia en el mundo y los hombres son moralmente correctos, entonces los países estarán gobernados por hombres de Oro, pero cuando comienzan a declinar los valores éticos y morales, entonces poco a poco se va perdiendo la justicia y la equidad. Esto dará lugar a un declive de la sociedad y de los gobernantes, lo cual traerá como consecuencia, que los hombres de ‘Oro’ serán cambiados por gobernantes de ‘Plata’; y mientras paulatinamente se van perdiendo los principios de la humanidad, entonces se elegirá como gobernante al hombre de ‘Cobre’, y así sucesivamente, hasta llegar al hombre de ‘Hierro’, para finalmente culminar con el hombre de ‘Barro’". La teoría de Platón, para nuestro consuelo, termina diciendo que cuando la sociedad llega al punto extremo de tener hombres de "Barro" como gobernantes, será semejante a la analogía de cortar un hermoso árbol frondoso lleno de flores y frutos, pero aunque lamentablemente cae derrumbado, sus semillas al caer por el impacto, se expandirán a todo lo largo y ancho del mundo que le rodeaba y entonces comenzará a nacer de nuevo la cimiente de aquel buen árbol, la cual crecerá y con el tiempo la generación de hombres de Oro volverá a gobernar... Como verán, no se trata de los gobernantes, se trata de que la cimiente, nacida de un buen árbol, mantenga sus raíces y características, sin permitir que sus fundamentos sean influenciados por la mala hierba, que los atrofia y no les permita crecer en todo su esplendor. |
|








