Lo que pensamos determina como funcionamos en el diario vivir, tanto en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual. Se ha comprobado científicamente que el 95% de las enfermedades que tiene la humanidad son el producto de la manera de pensar. Lo que pensamos tiene un profundo impacto en lo que nos pasa, lo que hablamos, lo que creemos. En resumen, nuestro comportamiento en general. Cada pensamiento afecta las neuronas cerebrales y producirá una reacción electroquímica que puede expandirse y aumentar sus ramificaciones, en forma similar a las ramas de un árbol. Esto significa que de acuerdo a la naturaleza de los pensamientos, bien sean negativos o positivos, se desplazará un químico electromagnético que afectará a todo nuestro organismo. Por ejemplo, cuando tenemos un pensamiento de agrado, todo nuestro cuerpo experimentará una sensación placentera o, por el contrario, si es de disgusto, estaremos de mal humor. ¡Existe una reacción química con cada pensamiento que producimos! Por lo tanto, nuestras actitudes, hábitos y emociones son determinadas por el tipo de pensamiento que hemos decidido albergar en nuestra mente. Como también cada vez que leemos un libro o vemos un programa en la televisión, sin darnos cuenta, estamos alterando las células de nuestro cerebro. Esto lo puedo comprobar cada vez que termino de ver una película en el cine o la televisión: al acostarme sueño con ella. Por consiguiente, tengo muy buen cuidado de no ver películas de violencia o de conflictos continuos, como las famosas telenovelas y mucho menos el noticiero de medianoche. Se ha comprobado que los pensamientos negativos, bien sean producto del abuso en la niñez o por simple ver novelas, programas violentos o de terror o las noticias de crímenes, calamidades o desastres, permeará los circuitos cerebrales al punto de alterar la salud y producir daños en el corazón, y las más afortunadas serán susceptibles a enfermedades cardiovasculares. Pero lo opuesto también es verdad: cuando repetidamente albergamos pensamientos positivos y evitamos las noticias negativas y sólo vemos, leemos y hablamos lo que nos edifica o nos trae una buena enseñanza y por supuesto nos causa placer, entonces desarrollaremos una memoria de pensamientos que atraerán la salud y el bienestar a todo nivel. De esto se trata la famosa ley de atracción. Es algo que se cultiva a nivel mental, emocional y espiritual... No sólo se trata de un poder mental aislado de la manera diaria de vivir... Es decir: “Espíritu sano, mente sana, cuerpo sano”. |
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