Quantcast 7dias.us7dias.us
Mayo 22, 2012,
Consejos para el Consumidor
HDN TV
BUEN VIVIR
REVISTA LA GUIA
inicio
yahoo
rss
Columna

Publicado el 07-09-2010   enviar imprimir
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
Tamaño del texto Menos Texto Mas texto
MARISABEL BLUMENTHAL

¿Qué decimos detrás de las palabras?

MARISABEL BLUMENTHAL
¿Disfrutó de “Hamlet” en español?
La semana pasada les hable de cómo lo que pensamos tiene un profundo impacto en lo que hablamos. Pero muchas veces lo que decimos no es todo lo que pensamos, bien sea por privacidad, timidez, vergüenza o simplemente por no querer compartir nuestros pensamientos.
Por eso es importante prestar atención a los mensajes ocultos detrás de las palabras, para descifrar realmente lo que otras personas nos quieren decir.
Como costumbre, después de tener una conversación con alguna persona, al retirarme analizo el dialogo, la interacción y el lenguaje corporal, con el fin de darme cuenta exactamente de que hablamos y qué había detrás de nuestras palabras, gestos y expresiones corporales.
Muchas veces me sorprende ver que lo que una persona piensa y siente está escondido detrás de sus palabras y que lo que en un momento dado una persona dice no es realmente todo lo que piensa. Por lo tanto, lo que oímos no es todo lo que necesitamos saber.
El mensaje verbal es lo que determina como funcionamos en el diario vivir y para ello es necesario decir lo que realmente pensamos y sentimos si queremos que los demás entiendan lo que queremos comunicar.
También puede darse el caso de que lo que decimos no es precisamente lo que la otra persona quiere oír... Podemos decir algo con toda la sinceridad e inocencia del mundo, pero a la otra persona puede sonarle totalmente diferente, hasta el punto de llegar a provocar un mal entendido.
Por eso la Biblia nos dice: “Seamos prontos para oír y tardos para hablar”. Primero debemos escuchar atentamente detrás de cada palabra, gesto o ademán que oímos, vemos y sentimos, para luego sopesar lo que realmente estamos escuchando.
Cuando decimos algo que nos parece razonable y justo es porque primero hemos sopesado lo que nuestro interlocutor necesita oír y nos hemos situado en su posición y estado de ánimo... Como dice el proverbio, hemos “caminado en sus zapatos”. En ese momento es cuando podremos entender donde se encuentra la otra persona y podremos verla en sus circunstancias y escuchar lo que nos dice “sin palabras”.
El escuchar es un arte y se debe cultivar para enriquecer la comunicación con las personas que nos rodean, empezando por nuestros familiares, amigos y las personas con quienes trabajamos. Es entonces cuando podremos disfrutar de una buena comunicación, directa y eficaz.