Muchas personas quieren mejorar su condición de vida, pero la mejor manera de lograrlo es cuando nos proponemos a “renovar nuestra mente”. Es muy parecido a la renovación de una vivienda, primero hay que remover lo viejo para colocar lo nuevo, de lo contrario sería imposible poner cosas nuevas a una vivienda deteriorada sin antes eliminar cada una de las partes que ya no sirven, bien sea porque no funcionan o porque no nos gustan en nuestra casa. La renovación de la mente es muy parecida, sería imposible renovar algo si de antemano no se ha removido lo que queremos mejorar, para luego sustituirlo por aquello que realmente queremos ver y disfrutar. La mente es simplemente una computadora que trabaja de acuerdo a lo que hemos programado en ella. Si le ponemos buenos programas, estos nos facilitarán el trabajo y tendremos un mejor, más rápido y eficiente resultado. Pero en cambio, si adquirimos una computadora usada, ya programada de antemano por otra persona “heredaremos” también dicha programación. De cierta manera es muy parecido a lo que pasa en nosotros, cuando nacemos, porque ya traemos en nuestro ser los genes que hemos heredado de nuestros antepasados, me refiero a los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos que hemos tenido, aun cuando nunca los hubiésemos conocido. Por esta razón, debemos renovar nuestra mente, pero primero necesitamos dar el primer paso: “Desprogramar la mente”, es decir, comenzar a observar y darnos cuenta de nuestras reacciones, las cuales nos hacen perder la paz, el equilibrio o nos deprimen sin prestarle mucha atención. Sin percatarnos de nuestras actitudes negativas y decidir cambiarlas, sería inútil querer renovarnos sin antes descubrir y sacar de raíz las cosas que debemos erradicar de nuestra mente. Esto no quiere decir que todas las personas quieren hacer una renovación de su mente... la mayoría, prefiere quedarse como están y justificar cada uno de sus actos. ¡Muchas personas le tienen miedo al cambio, incluso si es para mejor! Por supuesto en la medida en que sacamos algo que no nos gusta, debemos reemplazarlo por algo positivo que nos lleva a comportarnos de acuerdo a como anhelamos ser. Por ejemplo, si cada vez que ve algo en otra persona que no es como usted, lo critica. Debo decirle que usted fue muy criticada y además heredó ese mismo comportamiento de sus padres o abuelos, el cual ha venido repitiéndolo sin cesar y cree que no lo podrá cambiar... pero si lo reconoce y renuncia a esa manera de ser y cultiva el arte de disfrutar de cada persona y se regocija en conocer las diferencias, en lugar de ver solo las cosas que no tienen como usted las tiene, le aseguro que dejará de criticar y gozará de cada persona y situación que se le presente en su vida diaria |
|








