Un malentendido es el resultado de una comunicación en ondas diferentes, parecido a las ondas de radio, si no estamos en sintonía con la emisora y encontramos la correcta señal en el receptor nos será imposible escuchar una determinada estación. Algo muy similar pasa con la comunicación entre las personas, si no estamos en sintonía uno con el otro será imposible entenderse. Parece que es algo sin mucha importancia, pero la verdad es que estar en la misma “onda” es esencial para un buen entendimiento. Hoy me quiero referir a la necesidad que tenemos como latinos de entender a la cultura americana. Vivimos en este país y tal vez hemos tratado a las personas americanas de una manera social o superficial. A pesar de los años que tengo en este país, todavía me asombra la gran discrepancia de maneras de ser y de pensar entre ambas culturas. En mi caso siempre estuve estudiando y ocupándome de mi casa y de mi hija, pero ella se casó a muy temprana edad. Por lo tanto, me vi obligada a construir una vida con las personas que me rodean y conocer más de cerca la cultura americana. Encontré que las diferencias son tan marcadas entre la cultura americana y la latina, prácticamente “del cielo a la tierra”, lo cual encuentro aún más difícil de superar que el mismo idioma. La diferencia cultural es diametralmente opuesta la una de la otra, por lo tanto, la comunicación se vuelve mucho más difícil y se tienen malentendidos que son duros de superar. Creo que lo único que nos queda a los latinos que constituimos la “primera generación” de inmigrantes −nombre que se nos da a todos los que hemos llegado de otro país y todavía tenemos el acento marcado de nuestro idioma natal− sin importar la educación o la buena familia de donde venimos, siempre seremos discriminados de una manera u otra. Es decir, hemos pagado el “precio” para que nuestros hijos y futuras generaciones puedan gozar de los beneficios de vivir en un país de oportunidades: “La Tierra Prometida”, a la cual solo pueden llegar aquellos atrevidos y valientes, como fueron en la antigüedad Caleb y Josué, los únicos entre millares de personas que la pudieron alcanzar, pues ni siquiera Moisés pudo llegar. Por experiencia propia, sé que es un legado precioso el que le hemos dado a nuestros hijos al traerlos a este país, pasando por pruebas, humillaciones y dolores, pero a pesar de ello nos debemos sentir orgullosos de haber venido y de estar aquí a pesar de los malentendidos. |
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