¡El afortunado rescate de los mineros en Chile fue lo que todos han llamado un milagro... la fe en Dios mantuvo con vida y vigor a los 33 mineros atrapados en la mina San José cerca del pueblo de Copiapó en Chile! El primer milagro fue haberlos encontrado con vida después de 17 días de haber quedado atrapados a 700 metros debajo de la tierra, sin apenas comer, bajo una temperatura de 90 grados Fahrenheit, poco aire y una terrible humedad. El segundo, haber encontrado en un tiempo récord la manera de enviar una cámara y poder comunicarse a través de pequeños conductos de dos pulgadas de diámetro, por donde recibían agua, alimentos y medicinas. Tercero, el lograr diseñar una cápsula de rescate y haber podido perforar una entrada de unos 70 centímetros de diámetro para poder pasarla, de tal manera que no se provocara otro derrumbe. Por último, todos los mineros fueron rescatados en buen estado de salud física y mental, después de 69 días en cautiverio. Por otra parte, la cápsula cumplió su cometido sin fallar después de subir y bajar por tantas horas. Lo mejor de esta noticia fue que no hubo pérdida de vidas y se ha conmovido al mundo entero contando con la ayuda de los mejores ingenieros, técnicos y equipos de rescate, incluyendo la NASA que les proporcionó las instrucciones nutricionales similares a las utilizadas para la supervivencia de los astronautas en el espacio, además de técnicas para poder vivir en confinamiento. Finalmente, este pasado domingo la cápsula Fénix 2, pintada con los colores de la bandera chilena estaba lista para el rescate. Manuel González fue el primero en probar el funcionamiento de la Fénix y bajar los 2,300 pies, como también fue el último en dejar el “inhóspito refugio” como el lo llamó, después de ayudar a cada uno de los mineros a ponerse ropas especiales y a subir a la superficie. Lo asombroso es que todos presentaban un buen estado de ánimo y siempre estuvieron seguros de su rescate, todo el pueblo unido oraba sin cesar con la esperanza inquebrantable de volverlos a ver. Por eso el sitio mereció el título de “Campamento Esperanza”. Después del rescate, todos coincidieron que la fe y la hermandad entre ellos los mantuvo con vida, orando juntos cada día. “Ellos nunca perdieron la confianza en Dios que fue la garantía de la supervivencia, demostrándoles que Dios existe y Cristo hace milagros”, fueron las declaraciones de Víctor Segovia. Así mismo, Mario Antonio Sepúlveda confesó ante las cámaras que “estuvo con Dios y con el diablo, pero ganó Dios... y que no quiere ser tratado como un artista ni como periodista, sino simplemente como un minero”. |
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