El tema de la vida y la muerte está siempre en la mente de muchas personas y se expresa mayormente cuando experimentamos la pérdida de un familiar o amigo cercano. Es inevitable que la experiencia de la muerte nos haga pensar en lo corta que puede ser la vida y esto nos lleva a la siguiente pregunta: “A dónde iremos después de la muerte”. Varias personas que han experimentado la muerte y por razones todavía desconocidas vuelven a la vida, nos indican que existe el más allá. En algunos casos se ha podido medir y observar la actividad cerebral de estas personas durante el lapso inmediatamente después de su “muerte” hasta que volvieron a la vida. El fenómeno de estas experiencias después de una muerte momentánea, las cuales se han podido monitorear clínicamente, son muy variadas. Muchos de estos relatos acerca de haber estado en el más allá, coinciden en muchos casos con el mismo común denominador... haber visto una luz muy brillante e intensa que algunos la han comparado a la fuerte luz descrita por el Apóstol Pablo en su conversión en la vía a Damasco. “Cuando al mediodía por el camino, vio una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual le rodeó a él y a los que iban con él”. Esta experiencia de “luz” tiene un efecto transformador en todas las personas que la han experimentado. Estos relatos a su vez han servido de gran consuelo y alivio al dolor de la muerte de un ser querido, llevándolos a un estado de paz y conformidad. La mayoría de las personas, después de haber pasado por este paso o “túnel” hacia la luz, declaran que desean rectificar los errores cometidos en el pasado y al retornar a este plano deciden darle a sus vidas un sentido más positivo y disfrutar más de sus familias y ser más humanitarios. Otros testimonios declaran que después de la muerte momentánea el túnel era por el contrario totalmente oscuro y que lo más tenebroso era oír el lamento de muchas personas que se encontraban allí. En este caso particular del cual personalmente recibí el relato, la persona nunca había creído en Dios y mucho menos en Jesucristo, pero en el momento en que estaba bajando por ese terrible túnel se acordó de repente de la canción de cuna que le cantaba la nana que la cuidaba siendo niña: “Jesús me ama porque la Biblia lo dice”... al oír en su mente esas palabras, repentinamente fue sacada del túnel y volvió a la vida. Le invito a escribirme a mi correo: marisa@7dias.us |
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