Debido a mi artículo titulado “¿Qué significa querer casarse?” me han formulado esta pregunta que está muy relacionada con el tema del casamiento, el cual implica un serio compromiso entre dos personas para amarse, respetarse y ayudarse mutuamente y significa compartir a todos los niveles tanto físico, como emocional, mental y espiritual... ¡De lo contrario no existirá una pareja! Como ya he escrito anteriormente “matrimonio” significa decidir andar juntos, caminar al unísono hacia una misma dirección, lo que se menciona en la Biblia como “yugos iguales”, es decir, que mientras más similitudes existen entre dos personas mejor y más “pareja” será la relación. Este pensamiento me lleva a creer que el miedo a comprometerse viene de que vemos pocas personas que realmente se casan siendo parejas. Entonces el fenómeno de la separación ocurre, porque no hay una conexión interna entre las dos personas, por lo tanto viene el divorcio, el cual se puede manifestar primeramente a nivel espiritual, luego le seguirá el desinterés intelectual y la frialdad emocional, para finalmente perder el contacto físico... El acto sexual es directamente proporcional a la comunicación entre dos almas, si ese diálogo mutuo no existe la relación terminará tarde o temprano. Por lo general, el hombre se quejará principalmente de la carencia sexual y la mujer de la carencia afectiva, pero la verdad es que nos casamos sin prestarle atención a la importancia de ser “yugos iguales”. Conversando acerca de este tema con mi querida amiga Ruth Gonzalez-Brewer, ella me compartió un pensamiento de Joyce Meyer que explica tal vez la raíz del problema: “Estamos educados más allá del nivel de obediencia”. En otras palabras, poseemos un conocimiento intelectual que está lejos de la acción. Todos sabemos lo que queremos en una pareja pero no lo llevamos a la práctica. En muchos casos por la tradición, las costumbres de cada cultura o falta de estima propia, pero la triste realidad es que recibimos una educación teórica sin aplicación práctica de cómo funciona un matrimonio exitoso. Joyce Meyer en su libro “La Batalla de la Mente” menciona que nuestro futuro está determinado por el pasado en el presente. Es decir, que el intelecto solo se basa en mitos y experiencias pasadas sin atreverse a descubrir una nueva práctica en la vida, basando la existencia presente y futura en el pasado. Como dice el proverbio, si continuamos haciendo lo que siempre hemos hecho, nunca obtendremos diferentes resultados. |
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