La Pascua es la celebración más importante en el calendario Judeo-Cristiano que traducido se conoce como “Passover”, cuando Dios estableció en Egipto que cada familia Hebrea debía tomar un cordero macho y sin defecto, para inmolarlo y tomar su sangre para ponerla en el marco de la puerta de entrada de cada casa y después comieran aquella noche del cordero cocido a la braza... Luego les dijo: Yo pasaré y heriré a todo primogénito... ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto... pero cuando vea la sangre en las casas pasaré de largo y no habrá plaga de exterminio en sus familias... este día lo celebrarán como fiesta solemne para Jehová de generación en generación por estatuto perpetuo. De la misma manera que Dios protegió a su pueblo del juicio contra Egipto, el cual no creía en El y el faraón no dejaba ir al pueblo judío para hacer alabanza en el desierto a pesar de las pruebas y plagas que Dios les mandó. Como muchos sabemos, fueron doce plagas y la última fue el exterminio de los primogénitos. El juicio de Dios no se detiene, ni respeta el dinero, el prestigio, ni ningún poder del mundo. ¡Cuando llega su juicio, solo los que están cubiertos por la Sangre del Cordero serán salvos! Esto no ha cambiado, igual será el día del Juicio Final… solo los que han sido cubiertos por la Sangre de Cristo y han creído en El, reconociéndolo como el Cordero del Mundo que se ha inmolado por nosotros, porque Dios Padre en su infinito amor, aun siendo pecadores, envió a su hijo a morir por nosotros. Todo aquel que crea en este último sacrificio será justificado por su sangre, como sucedió en la primera “Pascua”... seremos salvo del Juicio en contra de falsos dioses, de la misma manera que el pueblo Hebreo fue protegido, aplicando la sangre de un cordero sin mancha a sus casas, siendo esto un paralelo con el verdadero y único Cordero de Dios: Cristo Jesús, sin culpa, ni pecado. La Pascua se repite en la Última Cena de Jesús, el día antes de ser crucificado, el Jueves Santo, cuando se reunió con los doce discípulos. Y mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo y lo partió y se los dio, diciendo: Tomad este es mi cuerpo, (que representa el haber dado su vida por nosotros). Luego, tomando la copa y habiendo dado gracias les dio a beber a todos. Y les dijo esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada, (que nos libra del Juicio de Dios). Solo cuando aceptemos el sacrificio de Cristo y pongamos Su Sangre en las puertas de nuestro corazón, seremos justificados ante Dios y solo entonces seremos salvos de la ira venidera del Creador. (Romanos 5:9). Le invito a escribirme al correo: marisa@7dias.us |
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