Creo que es importante hacernos esta pregunta cada vez que nos enfrentamos a una nueva decisión en la vida, pero primeramente nos debemos preguntar cuales son los valores que nos influyen para triunfar. Por supuesto lo ideal sería que todos siguiéramos los valores éticos y morales de acuerdo a la “Regla de Oro” muy conocida: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti” o interpretada en forma positiva “tratar a los demás de la misma forma que queremos ser tratados”. El triunfo se obtiene cuando finalmente podemos practicar a cabalidad esta “Regla de Oro”. En otras palabras, cuando escogemos pensar, decir y hacer lo que es bueno, tanto para nosotros como para los demás. Por supuesto ante todo, debemos definir lo que íntimamente llamamos “bueno”, para poder descubrir nuestros verdaderos valores. Todas las decisiones que tomamos a lo largo de la vida están determinadas por la manera que pensamos, creemos y valoramos. En cada momento que se toma una decisión, es para bien o para mal... y son nuestros valores los que influencian el éxito o el fracaso. Cuando los valores son impuestos por la cultura, la tradición, el ambiente o aprendidos a través de la televisión y la moda del momento, pueden llegar a ser confusos y llevar a la persona inconscientemente y sin querer a fallidas decisiones. La ausencia de sólidos valores es la causante del popular “stress” o la conocida preocupación y ansiedad. Por ejemplo, cuando el esposo dice: “Mi esposa es muy importante para mi”. ¡Pero no tiene tiempo para estar con ella porque siempre esta muy ocupado y cansado! Es lo que se conoce como un dilema, el cual es contraproducente para el cultivo del éxito y la satisfacción. La incongruencia entre nuestros valores y lo que realmente hacemos, es la causa principal de la tensión emocional. ¿Cómo solucionarlo? Profundizando e identificando lo que realmente es bueno para cada uno, preguntándonos honestamente cuáles de los valores creados por las circunstancias o las experiencias son realmente valiosos y duraderos... cada uno debe llegar a una definición personal de lo que es bueno y hacerlo. Cuando en todo momento logramos al unísono hacer lo que es correcto, entonces comenzaremos a sentir ese sentimiento de “éxito”, el cual no depende de las circunstancias, ni de la aprobación de los demás, es la íntima recompensa de hacer lo debido en cada situación. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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