Todos tenemos el deseo de ser "libres"... Pero de una manera u otra nos sentimos atados a muchas situaciones, como por ejemplo el afán de la vida cotidiana, la búsqueda del bienestar familiar, las demandas del trabajo. Así como también nos sentimos apegados a cosas materiales o llegamos a ser adictos de cigarrillos, alcohol, drogas, juegos de azar y hasta la televisión. Cuando somos esclavos de situaciones, apegos y adicciones, no estamos al servicio de la justicia. Estamos sirviendo a la tiranía de este mundo que nos dicta el hacer lo que sabemos es errado, pero no sabemos como librarnos, o lo que es peor, nos sentimos obligados a dejar de hacer lo que sabemos que es bueno y conveniente... Pero afortunadamente ¡hay buenas noticias! El poder de Dios es más inmenso que toda la influencia de este mundo. Nosotros no podemos lograrlo por nosotros mismos. En cambio ¡Dios nos hace libres, en el instante que ponemos toda nuestra confianza en Su Poder! Lamentablemente, la mayoría de nosotros confiamos en nuestras habilidades hasta los extremos... Es entonces, cuando nos sentimos incapaces de salir de los "atolladeros" de la vida. Es cuando no sabemos que hacer ni a donde ir. Es cuando la bondad y misericordia de Dios se manifestará, y gratuitamente nos hará libres... Cuando admitimos lo frustrados y atrapados que nos sentimos y deseamos genuinamente salir de la "esclavitud"... Solamente existe una sola condición ¡Creer en Él, y en su redención! Se que no es fácil creer en alguien que deja que lo maten en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona muy justa. Tal vez se podría dar la vida por un hijo, o quizás por una persona que nos haya hecho un gran bien. ¡Pero Dios prueba que Él es el único en quien podemos confiar, cuando se hizo carne y murió por nosotros, cuando todavía todos éramos esclavos del pecado! Cuando finalmente entendemos esta simple verdad ¡Dios nos hace libres! Él borra toda condenación y podemos disfrutar de una verdadera libertad "Porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo, nos liberó de la ley del pecado y de la esclavitud". Dios ha hecho lo que la ley de los hombres no puede hacer, debido al limitado poder humano. Una vez que entendemos y creemos en esta verdad, "La verdad nos hará libres", pues ya no viviremos según las duras exigencias de la ley del mundo y de los hombres... ¡Entonces viviremos en la plena libertad del Espíritu de Dios! |
|








