La semana pasada hable de “Cómo disfrutar la vida” y me doy cuenta que uno de los principales obstáculos para lograrlo es la ansiedad, la preocupación o la angustia ante las cotidianas situaciones en la vida, de lo cual nadie está exento. Creo que de una u otra manera, todos estamos afectados por perturbaciones y altibajos debido a la actual situación económica mundial, lo que ha traído como consecuencia una inestabilidad laboral y un estado de constante inseguridad. Esto por supuesto, tiene un gran impacto en la confianza personal y la armonía familiar, lo que puede llevar a las personas a un alto grado de angustia o preocupación que no les permite disfrutar. La mejor solución para tal estado crítico, el cual llamaré de “supervivencia”, que se experimenta en general, es tal vez una solución sencilla pero difícil de llevar a cabo: Me refiero a la de establecer expectativas realistas y prácticas, es decir, ver la vida desde un nuevo punto de vista y hacer algunos cambios en la manera como enfrentamos las situaciones y los problemas de cualquier índole. Por supuesto, como les decía en mi artículo anterior, para disfrutar la vida es necesario que las personas tomen una seria decisión consciente para lograrlo. Así mismo para vivir sin ansiedad, debemos tomar la decisión de mantener una sana y simple manera de ver la vida. Mientras menos esperamos que las cosas sean como pensamos y nos empeñamos en seguir haciendo lo que siempre hemos hecho, como dice el adagio, seguiremos teniendo el mismo resultado. Pero si en cambio logramos “cambiar de marchas” y tomar la resolución de soltar las expectativas y ver las cosas de diferente manera; podremos también cambiar la manera de pensar y desplegar una mente positiva, reemplazando los sentimientos de preocupación y angustia, por legítimos que ellos sean, por pensamientos optimistas que nos proporcionen la paz y la tranquilidad que todos anhelamos. Además, la carencia de expectativas nos mantiene alerta a nuevas posibilidades, desarrollando una capacidad para sentir internamente las oportunidades que se nos presentan cada día, manteniendo el control para decidir lo que realmente queremos escoger en la vida e invirtiendo solo en aquellos pensamientos que nos traerán dicha y felicidad. ¡Cada uno es el dueño de su destino... por eso Dios nos dio el libre albedrío, para que tuviésemos la libertad de trazar las metas y la vida que queremos vivir! Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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