Debo admitir que estos dos conceptos parecen antagónicos, pero la verdad es que el verdadero poder solo se puede disfrutar cuando se tiene una real paz, porque el poder solo se logra a través del amor. Por lo general, el poder se relaciona con intimidación y control, tal vez porque la Historia nos enseña que aquellos hombres con mucho poderío eran los que podían conquistar por la fuerza a las demás naciones. Pero lo interesante es que solo aquellos que establecieron la paz y el bienestar de las ciudades que conquistaron, fueron los que prevalecieron como soberanos en dichos pueblos. Personas como Napoleón y sin ir muy lejos Hitler, quienes ejercieron su poder y autoritarismo conquistando Europa, pero al no hacerlo por la paz y el bienestar de sus habitantes, solo queriendo subyugar y dominar a los demás al punto del Holocausto... con el único objetivo de alimentar sus egos sedientos de control y de un malentendido poder, terminaron sus vidas miserablemente. Ese será siempre el resultado, cuando no entendamos que el amor es el secreto del poder. Es decir, que en la medida que ejercemos un amor real e incondicional hacia los que nos rodean, no tendremos la necesidad de ejercer ningún control o fuerza sobre nadie... por el contrario viviremos en libertad para amar y ser amados, lo que nos proporcionará a su vez una paz interna que irá más allá de todo entendimiento. En otras palabras, el poder que se ejerce a través del amor es la única influencia efectiva sobre las personas, se trata de un poder sutil, delicado y apacible que muchos desconocen o por malas experiencias no pueden entender ni practicar y por supuesto, cuando no se puede sentir amor es porque el corazón está lleno de sentimientos opuestos, bien sea de ira, temor o envidia lo que se tiende a contrarrestar con un “control” malentendido sobre los demás. Lo grave de la situación es que tal vez las personas que experimentan emociones contrarias al amor, por lo general no están muy conscientes de ello, y justifican su sentir como una “saludable” competencia, pero lo que realmente hacen es tratar de controlar en vez de amar. Lamentablemente, muchas personas que ejercen tal control o poder ficticio, lo cubren con mucho orgullo, desplegando en todo lo que hacen un gran “ego” o dándose una gran importancia, disminuyendo el valor de los demás, simplemente porque decidieron escoger el camino del control y no el del amor. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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