Me refiero a la libertad, que sin ella es imposible tener la capacidad para desarrollar nuestras ideas y potencial individual, como tampoco disfrutar de una vida exitosa o placentera como seres humanos. Gozar de libertad es tan importante como el aire que respiramos, sin ella es imposible desenvolverse en una sociedad, ni se puede desplegar la capacidad individual y mucho menos tener metas. Sin libertad, los pueblos se empobrecen por la opresión de sus gobernantes y las personas pierden todo incentivo y esperanza, convirtiéndose en países débiles, carentes de entusiasmo, que es esencial para crecer tanto en lo personal como en lo laboral para construir nuevas empresas, progresar y tener un futuro mejor. Lamentablemente, esta opresión y falta de libertad viene cuando las personas no han tenido la oportunidad de madurar, tanto en el plano mental, como emocional y espiritual, por consiguiente no tienen en sí mismas la independencia necesaria para defender su propia libertad y mucho menos la de su nación. Cuando no se tiene una fuerza basada en sólidos principios, las personas se debilitan y se adaptan a lo que sucede a su alrededor, perdiendo toda sabiduría interna y por consiguiente el equilibrio emocional. Al no existir libertad, sucede que las personas se conforman con un nivel de supervivencia, donde comienzan a vivir escasamente. Al menos que hombres y mujeres se unan para conocer y poner en práctica las leyes y los principios de libertad y equidad, lo cual es un derecho inalienable dado por Dios. Cuando las personas entienden y practican los principios de libertad, entonces los países se desarrollan grandemente y el trabajo y el dinero fluyen lo suficiente, tanto a nivel individual como colectivo en dicha nación. Por supuesto este nivel se alcanza cuando aquellas personas y pueblos oprimidos, logran finalmente una madurez moral y ética para enfrentarse y resolver con integridad cada situación, tanto individual como colectiva, lo que estimulará el progreso y la participación activa en el desarrollo de la comunidad. En conclusión, la verdadera libertad solo se alcanza, cuando entendemos que la única virtud posible en un ser humano es la de ser honestos a cabalidad. Esto significa ser íntegros y mantener los principios morales y éticos comenzando por nuestro núcleo familiar, que es la base de la sociedad. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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