Siempre he tenido la convicción de que cada enfermedad tiene su origen en nuestra mente como en el cerebro, como lo han descubierto tanto científicos como médicos. Hoy le quiero compartir la interesante correlación que ha escrito el doctor Nelson Torres, psiquiatra y experto en neuro-inmunología. Este eminente médico graduado en la Universidad Central de Venezuela, ha expuesto que las enfermedades en su mayoría provienen de un “conflicto entre la personalidad del individuo y su alma” y lo escribe de una manera muy poética: El resfrío se manifiesta cuando el cuerpo no llora. El dolor de garganta ataca cuando no se pueden exteriorizar las emociones. La fiebre aumenta cuando las defensas inmunológicas se debilitan. El cuerpo engorda cuando la insatisfacción nos llena. La diabetes invade cuando la soledad duele. El dolor de cabeza oprime cuando las dudas aumentan. Las alergias aparecen cuando el perfeccionismo es intolerable. El corazón se debilita cuando la vida no tiene sentido. El pecho se acongoja cuando el orgullo esclaviza. La presión sube cuando el miedo aprisiona. Las uñas se quiebran cuando nos vemos amenazados. Las rodillas duelen por artritis cuando el orgullo no se doblega. La neurosis paraliza cuando el niño interior tiraniza. El cáncer ataca cuando no se perdona. La muerte llega cuando nos cansamos de vivir. En otras palabras, todo lo emocional se manifiesta en el plano físico del ser humano y los dolores del alma que no se comparten saldrán a “flote” más tarde o más temprano en el cuerpo. Por lo tanto, las enfermedades no son más que un “sistema de alarma” que nos avisa que estamos equivocados en la manera como actuamos o en las actitudes que tenemos al enfrentar las vicisitudes de la vida. El doctor Torres concluye diciendo: Existen “curvas” en la vida llamadas equivocaciones. Existen semáforos llamados amigos. Luces de precaución llamadas familias. Todo se puede lograr si estamos alertos a estas “alarmas” y si contamos con una llanta de repuesto, llamada decisión, un potente motor, llamado amor, un buen seguro, llamado fe, un abundante combustible llamado paciencia, pero sobre todo un experto conductor llamado Dios. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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