Al acercarse una vez más el día de Acción de Gracias anhelo que el deseo de agradecer a Dios por todas las bondades recibidas siga vigente en este país a pesar de la crisis económica por la que todos hemos pasado de una u otra manera. También esta semana estoy recordando mi primer artículo para 7DÍAS, hace ocho años, acerca del día de Acción de Gracias donde hablé del origen de “Thanksgiving” y fue publicado en esta página de Opinión esa misma semana de noviembre del año 2003, a partir de esa fecha he escrito esta columna cada semana, contestando innumerables preguntas con mucho cariño y dedicación. En esa época el periódico estaba en sus comienzos y en esta página de Opinión solo aparecían la columna editorial escrita por Luis Eduardo Barón, la caricatura de Armando Caicedo y mi artículo con el nombre inicial de “Pregúntale a Marisa”, hasta que mi colega Maritza Pérez vino a trabajar con nosotros en el periódico y las personas nos confundían por los nombres tan parecidos y decidí optar por mi nombre tal y como me he conocido desde la niñez “Marisabel” la combinación de Maria e Isabel. Mi primera columna fue un resumen de la historia de cómo comenzó el día de Acción de Gracias entre los indios nativos de este país y los primeros colonizadores, alrededor del año 1621, en la región que se conoce como Plymouth, Massachusetts. Esta festividad se conmemora desde 1777, cuando todas las trece colonias de América del Norte se congregaron para dar “Gracias a Dios”, por haber llegado a la tierra “prometida” donde serían libres del dominio británico. Doce años más tarde, en 1789, el día de “Acción de Gracias” fue proclamado como celebración oficial por el presidente George Washington. Años después, en 1863, el presidente Abraham Lincoln estableció que el último jueves del mes de noviembre fuese el día para esta celebración. Finalmente, en el año 1941, el Congreso de los Estados Unidos proclamó este día de Acción de Gracias como Fiesta Nacional y desde entonces esta tradición ha estado vigente. Como lo mencioné en mi primer artículo, el dedicar un día especial para darle gracias a Dios constituye una actitud de gratitud hacia el proveedor de todas las cosas. Un aprecio por Su provisión y protección, reconociendo todos Sus beneficios. Este agradecimiento al unísono es para mí una de las razones más poderosas por la cual este país ha recibido grandes bendiciones y prosperidad, pues ningún otro país muestra tal agradecimiento hacia Dios, lo que en cambio se ha transformado en abundancia de oportunidades para todos. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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