El dar gracias es directamente proporcional a las bendiciones que recibimos, porque se trata de una ley espiritual que lleva a la abundancia. Dios no se rige por los deseos o caprichos de los hombres, todo está bajo el control de leyes tanto físicas como espirituales. Tenemos el ejemplo de la ley de la gravedad, que aunque no es tangible a simple vista la podemos experimentar y como todos sabemos consiste en que lo que sube baja y la velocidad aumenta al descender de acuerdo al peso y la fuerza con que subió el objeto. De manera muy similar funciona el dar gracias a Dios, mientras más agradecimiento elevamos a Dios como proveedor de todas las cosas, estas se nos devolverán convertidas en bendiciones con mayor fuerza y abundancia. Por lo tanto el día de “Acción de Gracias” es la fiesta más importante de este país, debido a que sus gobernantes entendieron la importancia de continuar conmemorando este día a través de los años, lo que comenzó cuando los colonizadores llegaron a este país y se establecieron en Plymouth, Massachusetts, para compartir la abundancia de los alimentos y dar gracias a Dios con los nativos de la zona. Aunque muchos no lo crean es por eso que en este país gozamos de tanto bienestar y oportunidades, lo que comúnmente se llama el “Sueño Americano”, pues todos en mayor o menor grado disfrutamos de estas bendiciones. Tenemos que convenir, que no puede ser casualidad o simple coincidencia, que los Estados Unidos se convirtiesen en la primera potencia mundial, por lo cual todos deseamos venir aquí para tener la misma libertad y prosperidad... comparado a la incertidumbre e inseguridad de nuestros países latinoamericanos. Este principio de agradecimiento es la respuesta, si deseamos más y mayores bendiciones en nuestra vida. El dar gracias simplemente activa la “mano de Dios” sobre nuestra familia, no importa la situación financiera, si damos gracias siempre tendremos lo más valioso que es nuestro bienestar físico, emocional y espiritual. Cada vez que somos agradecidos, detonaremos la dadivosidad del proveedor de todo lo creado, entonces las circunstancias a nuestro alrededor comenzarán a transformarse en abundancia. La provisión y protección de nuestra vida tanto laboral como familiar NO es el producto de la buena suerte ni del azar. Es el resultado de reconocer fielmente los beneficios recibidos y tener presente quien nos los ha otorgado. Así como a nosotros nos gusta el que nos agradezcan los favores o ayuda, esas gracias nos ponen más propensos a continuar ayudando a esa persona cada vez más. Le invito a escribirme al correo: periodico@7dias.us |
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