Esta era mi pregunta, el primer año, después que nos mudamos a los Estados Unidos y no estábamos familiarizados con la gran festividad que representa en este país, el darle gracias a Dios por todo lo que nos ha otorgado... Nos pareció muy similar a la celebración del día de Navidad en nuestros países latinoamericanos. Pero luego pensándolo bien, nos dimos cuenta que tiene mucho sentido, el hacer una gran celebración de dar gracias a Dios, Él que todo lo proporciona, sabiendo que reverenciarlo nos garantiza el bienestar y la prosperidad que muchos gozamos en este país; que a pesar de todas las pruebas y ataques que ha sufrido, todavía se mantiene como el país más libre del planeta y la potencia más grade del mundo. También estoy recordando esta semana mi primer articulo para SIE7EDÍAS refiriéndome a “El origen de Thanksgiving” en la primera edición de la página de Opinión, que se publicó en noviembre 20 al 26 del año 2003. El periódico estaba en su edición 77, y era un formato de tabloide de veinte páginas, apareciendo el Editorial por Luis Barón, la caricatura de Armando Caicedo y mi columna antes de ponerle el nombre “Pregúntele a Marisa”. Ese artículo fue un resumen de la historia de cómo comenzó el Día de Acción de Gracias en Plymouth, Massachussets entre los indios de la región y los primeros colonizadores españoles, alrededor del año 1621. Festividad que se formalizó en 1777, cuando todas las trece colonias de América del Norte se congregaron para dar “gracias a Dios”, por la victoria en contra del dominio británico. El día de “Acción de Gracias” fue proclamado oficialmente por el presidente George Washington en 1789. Más tarde en 1863, el presidente Abraham Lincoln, estableció el último jueves del mes de noviembre como día oficial para esta celebración. Luego en 1941, el Congreso de los Estados Unidos, confirma este Día de Acción de Gracias como Fiesta Nacional. Cómo lo mencione entonces, en mi primer artículo: “El dedicar un día especial para celebrar el ¡Darle gracias a Dios! constituye una actitud de gratitud constante hacia el proveedor de todas las cosas. Una fidelidad al unísono por Su provisión y protección, reconociéndolo por todos Sus beneficios. Esta dedicación es para mí una de las razones de las grandes bendiciones y prosperidad de este país. Este agradecimiento se convierte en abundancia de oportunidades para todos...” Ha sido útil para mi volver a recordar mis propias palabras y llevar de nuevo el mensaje de aliento para los que todavía agradecen a Dios por las oportunidades y la bonanza en que vivimos en este país, fundados en estos sólidos principios, que tristemente han querido ser desterrados de nuestros niños y jóvenes, dejando a un lado las enseñanzas Bíblicas y la oración que es la expresión de un corazón agradecido a Dios por nuestro bienestar. Entre estas ofensivas quiero mencionar la última, tratando de eliminar los días de festividades Cristianas de los colegios para complacer a los Islámicos. Por fortuna parece que ha sido rechazada. De lo contrario, creo que tendríamos funestas consecuencias e iríamos de mal a peor... |
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