El verdadero amigo es aquel que nos inspira confianza y le podemos hablar con sinceridad. El que nos acepta tal y como somos, a pesar que conoce muy bien nuestro carácter. El que siempre mira nuestro lado bueno y nos habla con franqueza, sin poses o disimulos. Es esa persona con la cual no hay que competir, porque se enorgullece de nuestros logros, y no envidia nuestro bienestar. La palabra amigo la describe el diccionario como camarada, compañero, y socio. También los amigos son cordiales, joviales, acogedores, y se dan socorro, favoreciéndose mutuamente. La verdadera amistad significa la identificación con alguien en pensamiento, corazón y espíritu. La palabra amigo la describe el diccionario como camarada, compañero, y socio. “Cuando alcanzamos esta intimidad con otra persona, nos sentimos siempre acompañados –aunque la persona este ausente–.” Romanos 5:8. Si no desarrollamos y alimentamos la amistad y comenzamos de manera deliberada a identificarnos con los intereses y propósitos de la persona amiga. No podremos llamarnos amigos, pues no habremos percibido ni escuchado verdaderamente a otra persona para cultivar una auténtica amistad. El ejemplo de amistad por excelencia lo tenemos en el mismo Jesucristo, que dio su vida por nosotros. |
|








