La motivación es el mayor estímulo para vivir con entusiasmo. Es la energía que nos guía en la dirección a donde queremos ir o la meta que nos hemos trazado. Cuando nos sentimos motivados podemos “mover el mundo” e ir más allá de la rutina y la costumbre. Es decir, podemos desenvolvernos ampliamente en lo que realmente nos gusta o lo que es relevante para enaltecer nuestra vida en particular, ayudándonos a determinar lo que realmente queremos “ser y hacer”. Cuántas veces, en el transcurso del día, respondemos a situaciones por hábito, o aceptamos circunstancias para complacer o seguir a otros, sin nada que realmente nos motive, haciendo las cosas automáticamente, sin saber por qué. Hasta qué punto, dejamos que los sucesos o incidentes nos pasen por nuestro lado, sin siquiera preguntarnos la causa de tal acción o situación. Cuán frecuente, nos detenemos a examinar, si lo que hacemos es algo que nos beneficia o nos perjudica, o si trae provecho tanto para nosotros, como para los que nos rodean. Las actuaciones “buenas o malas” son el producto de la motivación inicial. “Todo lo que mal comienza, mal acaba” o viceversa, todo lo que comienza con una buena motivación, será algo beneficioso y productivo para nosotros y por ende, se extenderá a la comunidad. Sin motivación no podemos desarrollar todo nuestro potencial y tampoco desplegar nuestros talentos o habilidades, o lo que es peor, será muy difícil sentirnos satisfechos con nosotros mismos. La genuina motivación comienza, cuando tenemos el coraje de ver y confesar nuestros errores, y cuando nos armamos de valor para corregir nuestras actitudes equivocadas. Por otra parte, hemos podido estar haciendo las cosas “bien”, pero por motivos egoístas o mezquinos. Entonces, es muy importante, conocer de antemano lo que nos mueve a “ser o hacer” cada cosa que emprendamos. Sabemos que una de las situaciones más difíciles, tanto para el hombre como para la mujer, es mirar objetivamente ¿Por qué hacemos las cosas? Al estar conscientes de lo que nos motiva, también estaremos seguros de quienes somos, más allá de las apariencias, entonces podremos gozar de una paz interna, que nos mantendrá en un verdadero bienestar, tanto físico como emocional. |
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