El matrimonio establecido entre una pareja, guiado por normas morales, y principios bíblicos, es la unión entre un hombre y una mujer para procrear, teniendo el potencial de recibir un sin fin de bendiciones y alegrías. Por el contrario un “matrimonio de homosexuales”, es llegar a los confines de la moralidad y normas bíblicas, aceptando la unión de una pareja improductiva, lo que conlleva consecuencias dolorosas, llenas de ansiedad, tristeza o culpabilidad, difíciles de sobrellevar. Lamentablemente, el matrimonio ha sido víctima de los numerosos movimientos ‘liberalistas’, alimentados por la inmoralidad de la “Nueva Era”. Grupos que se han dedicado a predicar que el matrimonio y la moralidad están fuera de moda, y por lo tanto deben ser reemplazados por una “alternativa diferente” para los tiempos en que vivimos; confundiendo la “libertad” con "libertinaje”. A pesar de que el matrimonio como institución ha estado recibiendo numerosos ataques, y la humanidad tiene una larga y perpetua historia de violar el compromiso matrimonial y negar la existencia o la validez de las normas morales referente a la santidad del matrimonio, si ahora aceptamos el matrimonio entre parejas de un mismo sexo, ha llegado el comienzo de la depravación total, y la eminente disolución de la sociedad. El matrimonio entre una pareja de ambos sexos es la institución más antigua y la unidad básica de la sociedad. Si esta unión se degenera y es improductiva, la sociedad, por ende, se degenerará también. Esto quiere decir que nuestros hijos y nietos, pronto vivirán en un caos similar al de Sodoma y Gomorra. Sin embargo, el matrimonio como institución nunca podrá ser obsoleto, en una sociedad que espera crecer y desarrollarse. En mi opinión, considero que la verdadera motivación de los grupos liberales, es la de vivir en un mundo sin responsabilidad “Libres de compromiso”. Por el contrario, el matrimonio es un compromiso y la fuente más importante de una nación. Todo gobernante que desea, genuinamente, lo mejor para su pueblo debe imponer leyes que regulen y protejan el matrimonio (entre un hombre y una mujer), de lo contrario sería imposible reproducir y renovar la sociedad. |
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