Siguiendo con la serie acerca del Amor, esta vez me propongo llegar a la respuesta de cuál es el verdadero significado de un “Amor Maduro”. En otras palabras, me refiero a un amor adulto, estable, sólido y real. Para las personas que amamos la reflexión, este amor es mucho más intenso que la de una simple atracción física, va más allá de cualquier excitación externa para convertirse en un definido bienestar a todo nivel, tanto mental, como emocional y espiritual. Este amor maduro es seguro y sublime porque se sustenta de un constante compartir y comunicar los pensamientos más íntimos el uno al otro. Es la creación de un sentimiento de plenitud en cada etapa de la vida, es una combinación mágica de admiración mutua, comprensión y de serena pasión mezclada con buena música, cenas íntimas, diversión sana, que envuelven una constante aventura y serenidad. El amor maduro tiene la capacidad de sanar heridas y regenerar la vitalidad tanto física como emocional, porque se genera en lo más íntimo de nuestro ser. Todo lo que proviene del espíritu tiene la capacidad de dar vida y crecer como ese fruto que madura poco a poco hasta llegar a su plenitud, haciéndose cada vez más fuerte y resistente a las adversidades tanto de celos, resentimientos, contiendas, temores y sinsabores. Es un amor que todo lo supera, todo lo perdona, todo lo entiende, no compite ni se impone, no disputa ni se niega a compartir, se goza en el presente y permite olvidar todas las experiencias del pasado, no necesita indagar demasiado porque todo lo intuye y lo percibe antes de preguntar. Según una recopilación de pensamientos de Rebeca Levy, “el amor maduro es la sublime manera de ser adulto y la manera adulta de ser sublime... es tener una gran experiencia sin perder el encanto de seguir siendo criaturas inocentes internamente. Está absolutamente unido a la vida y su inmenso milagro... por eso el amor maduro es pleno en cada realidad y cada fantasía y por ello como una maravillosa suerte de alquimia, se convierte en un viviente paraíso... Para el que ama en la madurez, los problemas pueden llegar a dar felicidad, porque son formas elaboradas de construir el bien y el placer. El regir los problemas y encerrarse en la infelicidad no serán hechos que distraigan o desgasten el Amor Maduro. No es menor en intensidad, sólo es silencioso, discreto y delicioso. Tampoco es menor en dimensión, simplemente es más definido, colorido, poético y no necesita de estridencias para demostrarlo”. |
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