Acabamos de cerrar un mes con 100 soldados americanos y más de 300 miembros de las fuerzas iraquíes muertos en Irak, sin contar los miles de civiles que caen miserablemente todos los días víctimas de una escalada de la guerra civil que vive el país.
Se pensaría que este tema sería junto al tremendo problema del Seguro Social los temas fundamentales de la campaña electoral, pero lo que no nos imaginamos era que la inmigración sería protagonista en el debate por el control del poder en el Congreso.
La política se ha convertido en un juego de estrategia de los consultores en la materia. Aquí los problemas de la gente pasan a segundo plano, aquí lo que valen son los temas que más rendimiento en materia de votantes puedan aportar.
Los candidatos republicanos saben que los votantes están cansados de la guerra, de escuchar todos los días al levantarse que murió otro compatriota y que la sangre sigue corriendo en una guerra que se inició con informaciones falsas y que día a día se fue tornando en la peor pesadilla desde el 11 de septiembre. Por cuenta de esta guerra el país se ha bajado al nivel de aquellos que violan los derechos humanos y torturan.
Donald Trump en entrevista al programa The Big Idea, comentó algo muy cierto. Después del 11 de septiembre el mundo estaba solidario con Estados Unidos, por primera vez había logrado el apoyo de todos y absurdamente perdimos la oportunidad y ahora todos nos odian. Alguien dijo que en esta guerra no se han podido eliminar los enemigos por el contrario nos hemos ganado varios. La Comisión sobre terrorismo fue acertada al decir que Irak es el caldo de cultivo de nuevos terroristas y que por lo tanto la seguridad del país está peor.
Por eso no es justo que para evitar el debate sobre la guerra, los candidatos republicanos en su gran mayoría en todo el país tomen como bandera el ataque a los inmigrantes “ilegales”. Comerciales donde se muestra a los inmigrantes como los responsables de crisis en el Seguro Social, donde se condena a quienes quieren buscar una salida en una reforma migratoria, donde todo lo que suene a alivio para los indocumentados es motivo de vergüenza. En este momento el peor pecado que algún candidato pueda cometer es decir que apoya a los inmigrantes indocumentados. Cualquier insinuación de ser comprensivo, es respondida con ataques violentos.
Lo que no saben los votantes es la verdad. Ben Bernanke el jefe de la Reserva Federal comentó en Washington hace unas tres semanas que el país necesita 3.5 millones de inmigrantes anuales. Eso quiere decir 2.4 más de los que llegan actualmente al país cada año. En dos años comienzan a retirarse 76 millones de personas de las llamadas Baby Boomers y hasta ahora no hay quién las reemplace. Pepsico informó la semana pasada que empezará a importar naranjas de Brasil y probablemente lo hará de México, y España. La razón, aquí en su planta de Tropicana no puede procesar más porque las cosechas de naranja han bajado en la Florida Central en los últimos años y bajarán más el próximo y se ven en la necesidad de importar. Esta vez fueron las naranjas, pero el panorama de la fresa es igual y del tomate ni se diga.
¿Quiénes recogerán las cosechas? ¿Quiénes reemplazarán a la fuerza laboral que se retira? ¿Quiénes pagarán el Social Security de los 76 millones que ya no van a trabajar?
Eso no lo sabe el votante, no sabe que si le va bien le tocará trabajar más años para poderse retirar. Ese votante no sabe que el Candidato que quiere deportar a los 11 millones de indocumentados lo está perjudicando, al final ese Candidato ya tiene asegurado su retiro y no necesita del seguro social, pero ese votante sí.
Nos es justo que estas elecciones hayan tomado a la comunidad como el trofeo de cacería, porque en este ataque caemos todos, la gente no está haciendo diferencias entre “legales” o “ilegales”, aquí caemos todos. Se está alentando un odio contra los inmigrantes que no sé adónde vaya aparar.
La semana pasada la Cámara de Comercio Latina del Golfo recibió varias llamadas amenazadoras. La razón, consideran que no debe existir una organización así para latinos. Y esta es solamente una muestra, ya en el país han golpeado a muchos y si sigue esta radicalización las cosas no van a mejorar.
Por fortuna el martes se acaba esta campaña, pasará tiempo en limpiar toda la porquería que dejó, todos las palabras sucias, las mentiras, ofensas, y odio. Tendremos casi dos años para descansar de una de las peores campañas electorales de toda la historia.
El martes vote, piense siempre en la mejor opción para usted, su familia y su comunidad. Vote, no pierda esa oportunidad para decidir sobre su futuro. La comunidad hispana necesita su voto, pues sólo si participamos podremos algún día convertirnos en una fuerza política.