“¿Qué le pasa a Bush con los inmigrantes?”, me dijo un amigo la semana pasada al conocer las nuevas medidas migratorias. El hecho que algunas Visas requieran después del 16 de julio su renovación fuera del país origina inconveniente a miles de empresas en este país
“¿Qué le pasa a Bush con los inmigrantes?”, me dijo un amigo la semana pasada al conocer las nuevas medidas migratorias. El hecho que algunas Visas requieran después del 16 de julio su renovación fuera del país origina inconveniente a miles de empresas en este país, pues sus funcionarios tendrán que dejar sus trabajos para poder obtener su renovación y esperar citas y trámites en los diferentes consulados. Como diría mi amigo, seguimos siendo perseguidos por los sucesos del 11 de septiembre, seguimos siendo vistos como terroristas.
Es lógico que este país tome medidas para evitar una sorpresa. Las precauciones son necesarias, en especial cuando gracias a esa generosidad que brinda el país, los terroristas aprovecharon para atacarlo. Yo creo que nadie está en desacuerdo con controles y sobre todos en algunas de las visas seleccionadas porque fueron en el pasado objeto de abusos. Lo que sí se pregunta uno es, si es necesario poner a los inmigrantes a salir del país para volver a iniciar su trámite, exponiéndose a las demoras normales de los consulados, y arriesgando su trabajo, sus negocios o sus estudios.
La gran mayoría de las visas han sido tramitadas en forma “real”, pero en ocasiones ha sido sólo una excusa para poder permanecer en los Estados Unidos y es quizá eso lo que quieren las autoridades, aprovechar y revisar quién de verdad dijo que estaba estudiando, quién estaba trabajando en una empresa existente, o tiene de verdad un negocio estable.
Seguramente el próximo paso será pedir algo similar con los asilos políticos, TPS y otras ayudas migratorias. Lamentablemente, personas inescrupulosas han “usado” algunos argumentos falsos para obtener visas y perjudican a quienes realmente necesitan permanecer en el país.
Duras o no, yo creo que hay que aceptar las determinaciones que una vez más perjudican a los inmigrantes, pero que son importantes para cuidar la seguridad del país.