Una de las grandes fortalezas de este país es su democracia, a diferencia de otros países del mundo, este ofrece a sus ciudadanos la oportunidad de manifestarse en las urnas y expresar su voluntad libremente, alejado de presiones, trampas y manipulaciones. En las elecciones de esta semana el gran ganador fue el pueblo y desde luego la posibilidad que brinda Estados Unidos de ejercer la democracia.
Hoy más allá de buscar posiciones triunfalistas lo que se debe es empezar a interpretar lo que dijeron los ciudadanos en las urnas.
En las encuestas a la salida de urna, los temas de corrupción, terrorismo, la economía e Irak alcanzaron los porcentajes más altos a la hora de buscar una decisión de voto. Esta elección para muchos fue un referéndum y quizá eso es lo que ha empezado a interpretar la Casa Blanca.
La semana pasada el presidente Bush dio su respaldo al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, –a la hora de escribir este editorial se conocía la renuncia de uno de los más controvertidos miembros del gabinete-. Rumsfeld es la primera víctima que cobra la derrota republicana. El Presidente lo mantuvo pese a los escándalos de torturas en las cárceles de Abu Grahib, a los problemas de estrategia y el curso en sí de la guerra con más de 3000 soldados muertos, la moral por el piso y una guerra civil no reconocida. Quizás la terquedad del primer mandatario fue una de las causantes de la debacle del partido de gobierno.
La victoria demócrata es simplemente un mensaje a Washington y a la arrogancia del partido. Perder la mayoría de la Cámara de Representantes, estar a punto de perderla en el Senado, 28 gobernaciones, cambiar el mapa político, es sin lugar a duda un golpe muy fuerte a la gestión del gobierno y a las políticas del partido.
No sólo se perdieron escaños, las elecciones estuvieron muy reñidas en áreas donde quizás nunca se hubiera imaginado un repunte demócrata. En el distrito 13, pese a que Vern Buchanan invirtió casi 5.5 millones de su propio bolsillo en la campaña, que en las últimos dos semanas las figuras más importantes del partido, el Presidente, Vice presidente, la Primera dama, Rudy Giuliani y el gobernador Bush visitaron la ciudad para apoyarlo, solo logró una diferencia de 368 votos que hace que se realice un recuento. Esta área era casi un fortín político inexpugnable, hace 4 años Katherine Harris dobló en votos a su oponente Jan Schneider y hoy estamos a la espera del recuento porque no se pudo mantener el liderazgo.
Otros distritos igualmente se perdieron o se ganaron por pocos votos, cuando antes estaban asegurados. Los republicanos lograron que independientes, hispanos, y republicanos menos radicales apoyaran candidatos demócratas, algo que parecía imposible.
La misma campaña negativa se “devolvió” como fue el caso de la elección de Keith Fitzgerald el famoso “liberal professor” que fue atacado duramente por Laura Benson con un “excelente” comercial que a la postre lo benefició porque no cayó en el juego de la guerra sucia y habló de lo que la gente quería, de sus ideas.
La elección deja muchas lecciones, la gente está cansada de la guerra, ya no quiere ver morir tanta gente a cuenta de algo que nunca debió haber empezado. Al pueblo no le preocupa que los demócratas suban los impuestos, creen que la guerra afecta más la economía que las mismas contribuciones. La gente no quiere ver más escándalos en el Congreso, no más Foley, Abramoff, DeLay y eso es importante porque pone en el nuevo Congreso un compromiso que debe cumplir, la transparencia.
La derrota republicana da un gran respiro al tema de la inmigración, a pesar de todos los esfuerzos, la inmigración no fue un tema decisivo y a quienes lo usaron no les rindió el resultado esperado. Por ahora no será un tema vital y esperamos que no lo sea en la elección de 2008. El nuevo liderazgo de la Cámara asegura que no pasarán reformas como la de Senssenbrener y quizá se logre por fin buscar una solución a 11 millones de indocumentados.
Para los hispanos temas cono el de inmigración y la educación fueron fundamentales, muchos salieron a las urnas a raíz del ataque continuo y las diferentes reacciones que esto ha traído. Quizás ya no haya el dinero para acabar el muro y mejor ese dinero se invierta en una legalización. Aquí no se habla de amnistía, aquí todos buscan lo mismo, que se acabe la inmigración ilegal, que la gente pueda trabajar con documentos y sin la zozobra bajo la cual hoy lo hace.
Se acabaron las elecciones, ya no más comerciales de televisión negativos, no más odio, aquí todos tenemos que trabajar por el futuro, por lograr que la economía sea mejor, que la seguridad sea más confiable, por rescatar la imagen del país. No más ataques al Presidente, al Gobierno o a los Partidos, no más radicalismo, llegó la hora de trabajar y hacerlo bien, pues en el 2008 nuevamente el pueblo hablará.
Para la comunidad hispana queda una gran oportunidad. Ha quedado demostrado, somos importantes, todavía faltan votantes, pero tenemos dos años para lograrlo. Hay que motivar a la gente a que se registre, hay que enseñarle a la comunidad el sistema político, hay que lograr que nuevos líderes hispanos de los dos partidos en nuestra área asuman su papel y comiencen a tomar protagonismo, hay que dejar atrás a las personas divisionistas y lo que necesitamos es gente que convoque. Necesitamos doblar el número de hispanos registrados para el 2008, pues esta será una elección donde el voto hispano hará la diferencia.
Las elecciones quedaron atrás, hay que sanar las heridas de la campaña electoral y trabajar. Tenemos casi dos años para hacerlo antes de una nueva batalla.