Esta semana se reveló un informe del Centro de Política Migratoria (IPC) en el que destacan que la inmigración no causa ni agrava el problema de criminalidad en el país. El informe realizado por los sociólogos Ruben Rumbaut y Walter Swing con base en el Censo de año 2000 analiza que desde 1994 hasta el 2000 cuando la cifra de inmigrantes ilegales llegados al país se duplicó a 12 millones, el índice de delitos violentos en el país bajó en 34,2 por ciento y el índice de delitos contra la propiedad en 26,4 por ciento.
Según este estudio en el 2000, el índice de encarcelación entre los extranjeros fue casi dos veces y medio menos que el 1,7 por ciento entre los blancos y casi 17 veces menos que el 11,6 por ciento entre los afro americanos.
Como ven, los números nos favorecen, pero ¿quién le puede explicar a una madre en estos momentos que el caso de Vicente Ignacio Beltrán Moreno es un caso aislado y que la generalidad de la comunidad hispana es diferente y rechaza este tipo de acciones?
Beltrán Moreno al parecer secuestró el viernes pasado a un menor 13 años en Parrish y gracias a la habilidad del niño hoy la historia es diferente.
Como padre, sé lo terrible que es que una persona intente privar de su libertad a uno de sus hijos, el secuestro es uno de los actos más abominables que existen y tratar de hacerlo en contra de un menor es todavía mayor. El domingo pasado cuando el Sheriff Charlie Wells anunció la conferencia de prensa para revelar la identidad del presunto secuestrador, lo único que yo pedía en ese momento era que no fuera un hispano y al conocer el nombre, me pasó un frío por todo el cuerpo.
Mi miedo era por el daño que noticias como estas hacen en la opinión pública. Hoy el nombre de Parrish está en las páginas de todos los periódicos de la nación, la imagen de Beltrán en todos los noticieros del país y desde luego la mancha de su delito salpica nuestra comunidad. Ya hay voces de personas que atacan la inmigración ilegal, que se han levantado a mostrar el caso Beltrán Moreno como una ratificación a lo que ellos siempre han condenado.
A la comunidad no le conviene este tipo de hechos, debemos nosotros mismos censurarlos y evitar que prosperen. Si sabemos de algo, debemos denunciarlo porque callarlo sería tanto como hacernos partícipes y cómplices del delito. Lo mejor para nuestra comunidad sería que Vicente Beltrán apareciera y pudiese ser juzgado por su delito y ojalá que fuera capturado por la colaboración de la comunidad.
Hay muchas personas que vienen al país sin documentos a trabajar honestamente, ellos son los principales perjudicados y serán los primeros perseguidos. Aquí podemos organizar marchas, paros, realizar foros y hablar de lo que somos, pero si uno de los nuestros falla, ese acto es más poderoso que cualquier evento multitudinario en nuestro favor.
Debemos portarnos bien, derechito, porque nuestros actos pueden ser perjudiciales para otros. Piense en eso y por favor denuncie, que en este país no es pecado hacerlo, todo lo contrario, aquí la idea es respetar los derechos de todos por igual y si alguien los viola, no importa si es el amigo, el vecino o el hermano, las cosas se denuncian y el problema se controla. Nosotros tenemos que aprender esa norma y colaborar con la justicia para evitar que por una “Manzana Podrida”, el perjuicio sea para toda la comunidad hispana.
Endosamos a Kelly
Estas elecciones municipales han sido muy curiosas, muy poco interés en la comunidad de hispana en los condados donde circulamos salvo contadas excepciones, hasta la alcaldesa de Tampa Pam Iorio, no se interesó por exponer sus programas ante nuestros lectores.
En Sarasota hay un caso especial, Kelly Kirschner, un joven de 31 años, quien en el pasado colaboró con entrevistas políticas en este periódico. Tuvimos la oportunidad de reunirnos con Kelly, realizarle una entrevista que publicamos la semana pasada y evaluar las propuestas.
A Sarasota le falta un Comisionado que hable español, que entienda de los problemas de la minoría más grande que tiene la ciudad y esté interesado en buscar mayor participación para los hispanos. Kelly cumple estos requisitos, su amor por la comunidad no es solamente de sus años en Guatemala, es un amor cultivado por su familia, en su casa no sólo su padre Kerry -quién fuera alcalde de la ciudad hace unos años-, su hermano Kent también habla español y conoce la problemática latinoamericana.
El Distrito 3 necesita una persona como Kelly que quiere el progreso de la ciudad pero no a costa de los intereses de la misma, quiere un gobierno local razonable no una burocracia, quiere empleados bilingües y desea que el crecimiento de Sarasota vaya de la mano de sus habitantes, que los urbanizadores hagan negocio pero la ciudad tan bien se beneficie del mismo.
Si usted vive en Distrito 3, y está registrado para votar, hágalo. Si tiene dudas sobre la ubicación de su área de votación puede consultar en: www.7dias.us