Muchos teníamos la esperanza de ver un hispano en la fórmula presidencial de uno de los candidatos presidenciales, en este caso, de John Kerry
Muchos teníamos la esperanza de ver un hispano en la fórmula presidencial de uno de los candidatos presidenciales, en este caso, de John Kerry, pero lamentablemente no se nos dio esa satisfacción. Bill Richardson López, el hispano que “sonaba” para el cargo, no fue elegido y dejó un sabor amargo entre la comunidad que esperaba que la fuerza latina fuera tenida en cuenta a la hora de la escogencia.
Todavía nos falta mucho, y nos faltan líderes en los dos partidos para aspirar llegar algún día a un cargo como presidente, o por lo menos estar en el tiquete presidencial. Esa labor no sólo es a nivel nacional, todo comienza aquí en casa, donde necesitamos presencia ante las entidades locales y donde necesitamos representación política.
Yo no dudo que hay hispanos con la capacidad de ser nuestros líderes, ahora lo que falta es que se preparen para tal labor y que puedan trabajar para toda la comunidad, y no para intereses propios como casi siempre pasa.
La elección de Edwards, ni fu ni fa para los hispanos, sólo su posición a favor del Dream Act nos favorece, por lo demás, estamos sujetos a que las promesas electorales de los dos partidos se puedan concretar a favor de nuestra comunidad.
Esta semana además de la elección de Edwards, la noticia sobre el informe del congreso sobre las equivocaciones de la Central de Inteligencia CIA, en sus informaciones sobre Irak, acaparó los titulares. Primero la no existencia de armas de destrucción masiva en Irak, luego este informe que indica que se sobredimensionó la capacidad de Saddam y no se tuvieron en cuenta pruebas que demostraban que Irak no era una amenaza para la seguridad nacional. No sabemos hoy si la CIA mintió u omitió por incapacidad, por querer favorecer la postura del gobierno, o por algún interés particular, lo cierto es que su equivocación cambió el curso de la historia; el Congreso de los Estados Unidos no hubiera apoyado la guerra si hubiera sabido la verdad y quizá no hubiera muerto tanta gente como la que murió y sigue muriendo en Irak.
Es difícil de creer que la agencia especializada en la inteligencia, aquella que debe tener la mejor confiabilidad para tomar determinaciones tan delicadas, se haya equivocado de esa manera, si fue así, seguramente el gobierno debe reestructurarla, pero si por el contrario la CIA sólo siguió las instrucciones de Washington para adelantar unos planes trazados en contra de Hussein, el gobierno debería responsabilizarse de lo ocurrido y de las miles de personas que han perdido la vida en una guerra absurda, que el mundo condenó y que sólo unos pocos se empecinaron en ver lo que querían ver.
Yo insisto en que Hussein mató a muchos inocentes pero que la guerra en Irak ha matado más.